
Todo empieza en un día lluvioso. Bueno, en realidad se nos muestra ese día como inicio del capitulo. Porque de comenzar, nosotros no sabemos cuándo empezó. La desaliñada tutora de Shinji: Misato despierta con un bufido, al sentir que su mal acostumbrado sueño se interrumpe por el agudo y chillante timbrado de la alarma. Al cortar su crepitar, sale como puede de su lecho, que no es más que una colcha tirada en el suelo y almohadón de algodón marca japones. Después de cepillarse los dientes se dirige a la "adorable habitación de Shinji-kun", golpeando varias veces preguntándole si hoy también faltará a clases -que ya van cinco días seguidos sin que asista-. Al no encontrar respuesta abre la puerta y solo se vislumbra un espacio vacuo. La cama ordenada y pulcra, vacía. El armario desprovisto de prendas, y una percha. Solamente se haya una carta encima de su escritorio y la licencia de NERV. A pesar de figurar en su cara una leve mirada de pena, acaba diciéndose para sí misma que ésto no es extraño. Al igual que en los días que no nos han mostrado, Shinji solamente se bastaba con su soledad sin remediar en su tutora, ni en sus deberes. Aislado del mundo, como siempre parecía estarlo, tomó una decisión. Quizá Misato entendía, a pesar de su posterior rencor, que éste acto solo era el resultado de muchas presiones profundas y angustias nada sencillas de paliar. Ella misma, en ese día, también en los anteriores, incluso en más anteriores de los que Shinji lleva existiendo, anidó un refugio de autocontrol y calma. Un acto egoísta y evasivo, eso es lo que ella ve que hace Shinji ahora, pero también se confiere una parte de ese espacio.


Llega hasta la última parada, donde el fin corta camino, por lo que toca moverse a su cuenta. Yendo más haya en su propia lejanía, tratando de ponerse a salvo. Pasan las horas muertas y Shinji decide apearse en un cine barato, sin prestar atención real a lo que ocurría en las luces centelleantes de la pantalla. Más una escena en las butacas delanteras llama su atención: una pareja de enamorados tonteando y perdiéndose entre caricias y besos juveniles. Los ojos de Shinji empiezan a brillar, fascinado y excitado por tal impureza y atrevimiento. Un adolescente hormonado que no es capaz de conseguir una fraternidad, mucho menos entrelazar lazos emocionales tan profundos como el amor, es imposible que algo tan chocante no canalice dentro de él. A fin de cuentas, todas las almas necesitan ser pensadas, deseadas con esmero. La suya no viene a ser menos. Y poseído por ese llamamiento inconsciente, empieza a observar a los enamorados con fulgor. Sus rápidas entregas el uno por el otro avisan que sus fortalezas son resistentes, pero la de él está quebrada.
Horas se suceden y Shinji empieza a caminar sin un rumbo fijado, de aquí para allá, simplemente yendo. Llega a un camino con farolas y edificios altos, de inmediato el murmullo empieza in crescendo, el plano es siniestro; el cielo con un coagulo color rojizo, el escenario se mueve con violencia, resultando hostil a los sentidos. La propia naturalidad de la urbanización le es insoportable y sin poder aguantar más, el chico sale huyendo como un animal indefenso, con los oídos tapados, sin querer escuchar más de aquella selva de concreto.
Es tanta la angustia que siente, que expulsa una carrera ridicula contra el propio miedo, llegando a hasta la cumbre de una colina y deteniéndose en la orilla. En silencio. Solamente escuchando los silbidos de las cotas ventosas más altas; el espectador también es testigo de esta asombrosa falta de sonoridad, más allá del ronco silbido blanco. Es como si la ausencia de Shinji en el mundo exterior se dibujara y se mezclara con el ambiente. Melancolía, eso es lo que emite, o quizá solo silencio, un abrazador y calmado sonido silente. Cuando miré por primera vez este capitulo comprendí de inmediato que no me dejaría de perseguir, o que yo jamás lo dejaría de buscar. Siempre estoy al corriente de cada momento lejano, mi mente está a estancias lejanas, pero siempre enfocado observando al chico moverse por las praderas, por el asfalto, por donde sea. Me figuro empatía, porque yo también ocupe el lugar de Shinji, escapando hacia delante. Siempre buscando una salida con el método del cobarde.
Ahora las escenas pasan a Ritsuko y Misato que analizan el cuerpo de Rei. Ignorando a Ritsuko, Misato está distraída pensando en Shinji. La mujer de pelo corto le pide opinión por la huida del piloto, a lo que Misato acuerda que sería mejor que no volviera. Unos últimos retazos son mostrados de como Shinji -después de la confrontación con el Angel 02- está recesivo, Misato le regaña y él se adecua a las arengas mentadas. Sus "hai" logran impacientar la cordura de la mujer que análogo a una tetera sucumbe en hervores y alzando más la voz en frustración arremete contra la actitud del joven. Está claro que Shinji ya no se siente cómodo, ni siquiera se molesta en discutir; su talante pusilánime lo retrae de cualquier deje de molestia. No es que no quiera, es que la discusión antes de empezar ya la ha perdido y mentalmente ya debatió ésto. Ya se dio por vencido. Aunque sin más, termina soltando que no tiene caso dialogar; que por más que lo intente, Misato nunca lo querrá lo suficiente y, por más que Shinji se esfuerce, terminará con moretones inconscientes a causa de su baja autoestima. "Pero no pasa nada, ganamos ¿no?"
Uno mismo no importa si el resto de la humanidad está a salvo. Eso es lo que reza Shinji para filtrar el abuso y el dolor de la inquina ajena. Se miente a si mismo una y otra vez como mecanismo de fuga y es curioso como ésta escena rememora a otra de Final Fantasy 7, dónde Cloud, el protagonista, termina acordando con su equipo que salvar el mundo no es significativo para ellos, en conjunto, sino que deben hacerlo por motivos personales, en individual; como personas egoístas, porque a ellos realmente no les importa el globo terráqueo, sino los significados que ellos le dan a sus vidas dentro de éste terreno. A sus seres queridos, a si mismos. Tal como dijo un personaje de Crimen y Castigo "yo velo por mí mismo, porque al cuidarme yo, estoy cuidando al resto de la humanidad"

Regresando a Evangelion, vemos al entusiasta muchacho con anteojos compañero de Shinji, Aida, jugar en un campo floreado. Su performance tiene como motivo una dramática escena de soldados y sacrificios estoicos, regulados con un falso perfil de hombría peliculera. Aida es un personaje menor dentro de la serie aunque su carácter y manías son atributos más que reconocibles. Dirán que el deseo de ser un héroe, de pilotar un eva, de vivir aventuras y salvar el mundo es lo que debería verse en Shinji y no en Aida y sin embargo, aquí estamos. Y hablando del piloto, Shinji aparece en la escena y capta la atención de su nuevo amigo, que gustosamente le invita a que venga a pasar la noche en la tienda de campaña que se montó. En una rápida charla, Aida le dice que acampar ahora era provechoso gracias a los inaudibles cantos de alimanias e insectos, a lo que Shinji añade que los ecosistemas están volviendo a la normalidad. Y de nuevo Aida le muestra esa faceta extrovertida e inquieta, sin ningún tipo de tapujos suspira y confiesa que quiere ser como él, vivir con una mujer hermosa, ser alguien importante. Desde luego Shinji no se siente en esa sintonía, tal vez preguntándose el porqué su amigo puede mostrarse así, sin preocupaciones severas de lo que está ocurriendo. Aunque es muy fácil entrever y saltar a conclusiones lógicas de que Aida no ha pasado lo que Shinji y sin embargo, hay una contradicción ahí, puesto que Aida tampoco tiene madre y parece acostumbrado a este áspero ambiente redentor. Hay dos dudas que me nacen y es qué tan diferente es pilotar un EVA con sentir amor y, qué tan difícil debe ser para Shinji darse cuenta de que hay muchas personas no solo más preparadas que él, sino deseando pasionalmente estar en esos ambientes. Aida es un chico juvenil, creativo y con gustos intensos. Quién sabe qué películas tiene montado en su cabeza, donde él sale a salvar el día y siendo reconocido y adulado sonríe a cámara, rompiendo la cuarta pared. Tampoco es un idiota que pierde la cabeza con esos montajes, pero representa en demasía esa porción de la población que cree tener la capacidad, cree tener las ganas y no le dan las chances a que ocurra. De ahí viene mi segunda duda, que ser elegido para pilotar un eva me recuerda a el amor. El Amor es una lotería, mucha gente hay que se esmera en que pase, en decirse "esta vez pasará", que se fijaran en sus cualidades y se enamorarán de ellos al instante. Pero por más que lo intentan y por más que estén genuinamente preparados, no les llega. Es una sensación frustrante que sé mucha gente padece, y se culpan a ellos mismos o a la persona que ellos idealizaron como los amores de sus vidas. A mi me pasa y hasta día de hoy todavía no hay máquina o fuerza sobrehumana que me quite de esa ensoñación. Y sé en el interior que si sigo esperando a que toquen a mi puerta, mi destino será como el de Aida: tener una tienda de campaña, jugar con palos esperando algún día entrar en el campo de batalla para realmente en hambre de deseos perecer. Porque así de estúpido es el amor y así de estúpida es la vida, tienes que obviarlos para que funcionen: tantear como un ciego, porque ojos que no ven/ corazones que no/siempre/ sienten. Y eso es una de las consecuencias que Shinji siquiera entiende aún, porque lo que le espera es algo mucho más inmisericorde que el amor o la soledad. El sufrimiento auténtico del contacto humano, las espinas que se clavan y duelen pero que necesita soportar para que le llegue el calor: El dilema del erizo.

A la madrugada, un escuadrón de seguridad de Nerv localiza la tienda donde se haya Shinji y lo regresan de nuevo para que se incorpore en sus deberes. Aida cuenta esto a un incrédulo Toji que no entiende cómo quedó estático sin hacer nada. A lo que el muchacho suelta una frase representativa del combate lógico. "aquél que pelea sabiendo que va a perder, es un estúpido". Está claro que Aida no se come sus películas.
Shinji se encuentra de nuevo con Misato y otra vez adquiere esa actitud pasiva, evasiva, de querer evitar el conflicto. Misato no sabe como responder a eso una vez más y actúa como le sale: gritándole. Es interesante observar en un plano como el reflejo de Shinji se tiñe entero como la escena que vivió cuándo escapó del murmullo de la ciudad roja. En su percepción, el regaño significa regresar a esos dolorosos ambientes donde sufre. No hay nadie que le diga a Misato que lo que le ocurre a Shinji no es fácil de afrontar y no hay nadie al lado de Shinji contándole la falta de costumbre de Misato para tratar vidas no propias. Ambos se quieren reconciliar y tratan de no golpear al otro con palabras severas, pero la falta de coraje de uno hace irritar al otro, y la irritación del otro evoca esa sinestesia de un lugar doliente.

Los dos están rotos, son personas que han vivido y han sentido ausencias totalmente sinceras. El Dilema del erizo sale a la palestra cuando personas interactuan entre si estando mortificadas. Las incapacidades son palpables y duelen como el pinchazo más agudo y venenoso. Todos los personajes de Evangelion padecen crisis existenciales y no hay ninguno que realmente sepa dialogar con el prójimo, el ello, si se quiere llamar así. Hay elementos que desafían las leyes de la gravedad y la física, pero los que la manipulan no saben andar. Las bombas que fabricaron sus mentes / son más inteligentes / que los idiotas que las lanzan y las emociones que conviven con ellos / son más un precio / que un buen momento lanzado.
Se ve a Gendo Ikari y a Ritsuko tratar con la perdida del piloto 03 que, al final decidió escurrirse de la ciudad. Sin ninguna duda el padre tacha al hijo de su lista y sigue bajando las escaleras de la indiferencia. Todavía no llegó la hora de sacar todas las verdades de NERV y menos aún las de Gendo.
Shinji llega a la estación acompañado por las fuerzas privadas de Nerv, al tiempo que sus dos únicos amigos Toji y Aida van a verle partir. Shinji les pregunta cómo es que sabían de su receso a lo que ellos contestan que lo intuían, muchos han marchado en los últimos días, solo era cuestión de tiempo que Shinji decidiera tomar la ruta. Toji se disculpa con el adolescente por ser tan terco e impulsivo al amedrentarlo la vez pasada, y, como represalia, le pide que le de un buen puñetazo. Shinji duda pero al final termina por propinarselo. Parece una escena sacada de las cavilaciones de lo que Aida entiende como hombría, pero funciona a nivel de empatía para Shinji, que al saberse perdonado, se cree no merecerlo y con mucha dificultad, se lo llevan hasta las escaleras de la estación. "No nos des más problemas, niño" juzga uno.
Aquí viene una de las famosas escenas estáticas para ahorrar coste. En una carrera contrarreloj Misato llega con su auto a toda prisa, tarde, porque el tren ya parte con aceleración. Lamentándose al principio no ve cómo Shinji no tomó la iniciativa de pisar dentro del vagón. Al notarlo, coinciden miradas y están así por varios segundos, mientras que la operadora del tren de tokio avisa de las nuevas paradas y suena una melodía suave. Y no se escucha nada más ni nada menos.

Así acaba el capitulo 04 de Evangelion. Posiblemente mi favorito personal. Desde luego no es el mejor de todos, pero representa el primer break de la serie, con escenas que muchos creerán entender como relleno, pero que para mí refuerza las emociones de su protagonista y me hace sentir en frecuencia con sus andares, porque al igual que él, yo también fui un diletante evasor de responsabilidades. Aún hoy muchas veces camino sin un rumbo fijo, preguntándome si el camino que escogí es el correcto. Al final sé que no lo es y que van a pasar años hasta que sepa qué hacer a continuación. Caminante no hay camino, se hace el camino equivocándose y reculando.
Además de ésto, no puedo decir más ya que éste capitulo solo representa un pedacito del total de la obra. Solo una pista de la brillante ingeniería labrada que culmina con End of Evangelion. No soy capaz de tratar Evangelion como un todo. Necesito filosofar más. Por ahora toca hacer un break y preguntarse cual será la siguiente estación. El camino es largo, toca rebobinar la cinta otra vez.
FLY ME TO THE MOON