domingo, 15 de septiembre de 2019

Project Resistance: Todavía no.


wake up, remember
we are born of one breath, one word
we are all one spark, sun becoming


Hago esta entrada mientras escucho lo nuevo de Tool. Los que se consideren allegados a esta banda entenderán que estas palabras son mayores. Empecé a saber de ellos en un congelado 2015 en la que me perdían los grupos post-adolescentes. Todo el mundo sabe de esas bandas de rock que la generación "Millenial" nos dejó como legado: Nirvana, Oasis, Blur, Radiohead y un largo etcétera. En ese tiempo yo recién estaba empezado a conocer de música; no entendía qué significaba algo como disco o álbum, solo atendía al tono pulsante de lo que me tiraba Internet. Como un viajero pululando por las entradas digitales de Newgrounds para escuchar Techno y el canal de Monstercat en Youtube para gozar de los bassasos de Pegboard Nerds. Sí, no era gran conocedor, pero conectaba conmigo y estaba conforme con eso. Una vez, en no recuerdo qué canal, alguien dijo que, explicitamente,  Tool era un grupo que la rompía y que era menester entender el significado detrás de cada pieza de este arte profano que es el Progessive Rock. Lo entendí al instante y con un solo disco a cuestas, supe asimilar lo que ese orador anónimo hablaba detrás de una pantalla a mil personas. El rock progresivo es como un buen juego contemplativo o, a falta de una referencia más evidente, un Souls-borne musical. Entiéndase que si un juego de acción o aventura tipo Zelda es la enzima de la industria, el producto o la fibra catalizada al que inyecta el proteínico, sería un juego de Miyazaki: es algo que toma referencias y a la vez, nos da la motriz para que los juegos sigan avanzando. El motor de las ideas auténticas. Tool es necesario para la industria musical, porque viene a ser la contraparte de, por ejemplo, el techno pop comercial de los 80s. Pink Floyd lo deja más que claro en sus muchos álbumes conceptuales e incluso una de las canciones más populares de su carrera: The Great Gig in the Sky. La voz rompedora de Clare Torry transmite una fugaz tesitura que nos deja la piel de gallina, después del fraseo jactancioso que se convence de no tener miedo a morir. La velocidad de un segundo es mayor a la de un parpadeo, pero menor que los tres minutos donde la mujer hace gala de su voz y que nos deja con ganas de un segundo más, como la vida que se pierde cada vez que escuchamos y entendemos su dilema. Y solo nos hizo falta unas palabras y un grito elevado. No estrofas, no estribillo, sólo una idea y una ejecución. One word, one breath



Como sea, esta entrada no va a hablar de música, sino de un juego que no va a salir del salón de ideas, sino de una máquina empresarial: Project Resistance es, según palabras de Capcom, una nueva propuesta multijugador de la ultrajada saga Resident Evil. ¡Detrás de ti imbécil! "Jill Sandwich" y demás bromas se acercan. Pero a pesar de tener una narrativa cutre de serie B, Resident Evil es una saga importante en la historia global de la industria. Prácticamente junto a Silent Hill son los padres de un género y abanderados dolores de cabeza para los críticos de Cine, con sus películas que rozan el espanto cómico y las actuaciones que equivalen a Schwarzenegger activando el modo T-mil.

Pero no todas son ofensas al séptimo arte, sino también gloriosas obras al octavo. El Remake del primero sigue siendo un ejemplo fascinante de como regresar a un viejo recuerdo y dotarlo de nuevos enfoques frescos y galantes. La cámara fija puede ser un suplicio para algunos, pero sin ella, la tensión no se generaría de la misma manera. Lo mismo con los controles de tanque y puntos de guardado a una legua de otra. Pero además, añadieron a los Crimson Head, que son una involución del Zombie destrozando su tejido celular y llenándolo de una bilis canina que entorpece tu avance por la mansión Spencer

Otros juego destacable es el de Leon Scott Keneddy en España: ¿Qué decir que no se haya dicho ya?, cámara al hombro nunca vista, se mueve al terreno de la acción, excelentes controles, divertido, interesante, carismático. Demasiado pulido y a partir de éste la saga cambia su ficha, al no ser más "terror-survival" dejándonos con un opaco -accion-terror- muy dudoso de tragar. Los juegos precedentes duelen como una patada y hasta Resident Evil 7 no hay nada rescatable.. 

Pero hay una saga aparte que también es buena. Outbreak, la expansión multijugador que bebe de la marmita de los primeros títulos. Tomando lecciones aquí y allá se vuelve una experiencia troncal perfecta para los fans de la cámara de tanque. Varios personajes, habilidades diferentes y localizaciones express de la orquesta principal. Los menús engorrosos también están de vuelta, pero consiguen adaptarlo de tal manera que incluso mejoran la experiencia, teniendo varias opciones a la mano y una barra de infección que se llena cada tanto, lo ideal es cooperar y jamás dejar el control a la suerte porque el virus no espera y te matará si no te das prisa.

Decían que Resistance quizá podría ser la otra pata de esa mesa chueca que se tambalea con cada juego. Pero nos equivocamos. Resistance no será un Outbreak, sino otro Umbrella Corps, otro Operation Racoon City, sin florituras, otra tragedia anunciada.



¿Qué se supone que ocurre en el juego? : Cuatro supervivientes, a una suerte de Left 4 Dead, son los protagonistas principales. Pero ni los diseños, ni el carisma, ni la diversión toma del juego de Valve. Estamos ante otro Death by Dylight horrible, genérico y feo. Digo "feo" porque ni la interfaz es agradable a la vista. Habrá un "Mastermind" que será el encargado de que los cuatro personajes no puedan salir de las instalaciones de sombrilla. Como fichas de un tablero, deberá poner a las BOWs (criaturas) y las trampas necesarias para detener el avance de los jugadores.Trampas tan originales como un cepo de oso o un labrador zombie. Ríete de Jigsaw si criara un chucho de esos.

Y el problema no es que copie y no tenga azúcar (gusto), sino que se ve de buenas que es aburrido en el sentido más literal, se ve desfasado y recuerda a las muchas licencias que utilizan el nombre para hacer un sacacuartos. Duele, pero no es sorprendente que siga ocurriendo. Capcom adolece de lo mismo que Konami y sus directivos no tienen ningún miramiento por el fan, que solo lo usa como saco de monedas andante. En realidad no hay que ser tontos, porque todas las empresas buscan el mismo fin: usarnos de alcancía. Sacarnos los ahorros e incluso rompernos la jeta y del agujero que nos queda meternos mano para obtener el ansiado botín. Si una licencia tiene éxito, no esperen que expire sin antes sacarle todo el jugo disponible, incluso si éste es amargo como el corazón de sus comensales.

En definitiva, la promesa de un Outbreak 3 seguirá siendo inalcanzable, como Half Life 3. Aunque eso sólo nos haga torcer los brazos, no bajarlos. Y quién sabe, tal vez algún día, en un futuro indefinido, estemos ante un lanzamiento de verdad interesante. Nunca hay que perder la esperanza, si no creen en mis palabras, créanle a los hechos: Estoy escuchando un nuevo tema de Tool ahora.

                                                                                 Bless this immunity