lunes, 14 de septiembre de 2020

Corona y las personas


Este artículo es netamente personal y nace de una disconformidad ante una situación actual, por lo que sería poco apropiado (no) advertir que esto es una visión que puede estar sujeto a cambios en un futuro de acuerdo a como se desarrollen los eventos tanto política como social del país. 

Argentina es un país conformado por 45 millones de habitantes aproximados y al ser un país consmopolita nuestra cultura es rica en matices artísticos y de pensamientos tirando al progreso social y a la liberalidad económica. 

Hoy por vos, mañana por mi. 

De localidad latina y colonizada, tenemos un pasado rasgado en costumbres Europeas y con etimologías nativas de colonias del sur (Tehuelche o Patagones) que aferramos como identidad primaría crucial. Nuestra labia natal nace de estos rincones del interior, de origen quechua (gaucho, cancha, chacra) y complementando con el lunfardo; jerga que se origina en los bajos fondos de Buenos Aires por ladrones, engañadores y artistas de a pie (pibito, chorro, guita, chamuyo), todos estos epítetos se forjaron como subterfugios para pasar debajo del radar indicativo de que estaban perpetrando una ilegalidad delictiva. Cabe añadir que cuando el lunfardo se creó, Buenos Aires era la cuna de muchos barcos mercantes que cruzaban el atlántico y pasaban cerca del river de plate (siendo una parada muy concretada por Italia, país Europeo que firmó un tratado diplomático con quién-sabe-qué círculo cerrado de las cabezas políticas del país). Debido a esta circulación constante, muchos habitantes fueron extranjeros y, los antecedentes de antepasados de muchos Argentinos se rezan como "mestizo";  nacionalidades duales entre el provinciano y el Europeo cerrado.

Esto no es malo per sé, porque indica la diversificación cultural que hay en la Argentina, y también en el continente entero. Gracias al choque étnico y cultural del pasado (por lamentable que haya sido el suceso realmente) hoy se generó esta vida intelectual y de opiniones diversificadas. La destrucción, como en los efectos de una fusión de núcleo, ayudó a generar nueva vida. (no quiero meterme en problemas políticos y sociales con los indígenas, sé que una cosa no quita la otra y no pretendo entrar en debate con este artículo sobre la expropiación de tierras ajenas, no va por ahí.) 

Nuestra filosofía de vida va muy arraigada a esta pertenencia, algo nacional, de defensa a nuestras raíces nativas y con un costumbrismo muy social, (quizá) por esta cópula con los modismos Europeos, nuestra educación y sociedad desborda ideas de progreso económico. A diferencia de México, que es más una cuestión de nacionalidad libertadora. 

Después de la era de Perón y su política cuasi comunitaria y de unión socio-económica más alejado del moralista conservador de Estados Unidos o la antigua monarquía propia que tuvo a inicios del lunfardo, posiblemente naciese ese estrecho vínculo obrero con las características gauchescas y de labradores de chacra provincianos. Moralmente de izquierda, de libertad individual y progreso social más que económico. 

Raíces y pasto, recuerda raíces y pasto.

Después de esto, en años venideros con la dictadura gubernamental de los 70, músicos y artistas urbanos crecieron exponencialmente la cultura del país, dando marcadas dosis de talento, ya no solo lingüístico (tango) sino también emocional y catártico (rock, folk, etc.).  Humanismo al fin y al cabo. 

"Yo era un hombre bueno -si hay alguien bueno en este lugar...

Pagué todas mis deudas y mi oportunidad de amar! 

sin embargo estoy tirado y nadie se acuerda de mi..."

El daño que causó la dictadura se reflejó en años siguientes en la política y la sociedad ya marcadamente progresista. Siendo un país pelotero, de mucha competencia profesional con el fútbol soccer, en la toma militar se llevó a cabo una tapadera turística para todos los países extranjeros mostrando una realidad enmascarada, envuelta en pintadas corroídas, con óxido y moho; la podrerumbe humana hacía su gala con un cántico forofo. 

"Fue cuando se callaron las iglesias, fue cuando el fútbol se lo comió todo"

La Argentina pasaba su etapa más oscura a todos los niveles de humanidad.*

Con todo esto historia geográfica (ignorando el quiebre económico del 2001, otro punto importante de la historia del país, que decidí omitir por no hacer esto más largo de la cuenta)* quiero detenerme en pleno 2020 con la pandemia asolando el mundo y con una cuarentena que aún hoy se mantiene y preguntar abiertamente con la mano en el corazón: ¿Qué les pasa a todas las personas de este país?. 

Bah, voy a reformular la pregunta ¿Qué les pasa a todas las personas en general? porque lo que sucede a veces me supera como un pulgarcito en un mundo de gigantes que van al voleo. 

Sé que esperar réplicas indicarían que alguien que responda vaya a leer esto, no creo que eso vaya a suceder, por lo que voy a desarrollar el panorama social actual con respecto a la cuarentena y hacer yo las preguntas pertinentes.

A finales de 2019 una nueva cepa del SARS-CoV fue descubierta y los efectos en los próximos meses causaron la debacle mundial; esta enfermedad respiratoria se contrae por medio de fluidos de un portador que transmite a otro, lo mismo que la gripe común por lo que cualquier intento por contenerla será una tarea de mucho esfuerzo. Con tales características la expansión de la misma fue inminente y ya para enero de 2020 la OMS declaró a este virus una pandemia global. En marzo, llega a Buenos Aires, Corrientes y Chaco (y tal vez me dejo más zonas) y al término del mismo mes el gobierno anuncia una cuarentena improvisada de 15 días en todo el distrito bonaerense; nadie puede salir en este periodo de tiempo, cerrándose las fronteras al resto del mundo (algo que otros países también han replicado con más o menos reticencias). Pasados este tiempo de "prueba" y comprobando los efectos de la cuarentena, el gobierno decide aplazarla otros 15 días... y así llevamos hasta el día de hoy, 14 de septiembre, día en que la cuarentena sigue vigente (no solo en Argentina sino en otros países han corrido con circunstancia parecida). Desde entonces pasaron muchas cosas, (reclamos, caída en el comercio, aislamiento y aumento en la tasa de ansiedad colectiva, etc) pero una idea fue rodando por la mentalidad de las personas hasta hacerse un efecto bola de nieve; todos se cuestionan que las medidas no son "buenas". Incluso las personas que en un primer momento tomaron las medidas como adecuadas, ahora salen a la calle a reclamar por sus derechos de "libertad" o derechos por trabajo y en contra del encierro obligatorio. Se puede decir mucho acerca de estos individuos, obviamente no se les puede prohibir manifestarse, porque está en derecho personal que se expresen como quieran. Pero muchas de estas personas no entienden una cosa que es muy básica y que siempre pasan por alto: la medida no es buena, pero no existe otra medida mejor para el virus. Todos tenemos que saberlo ya, las medidas no son buenas y si, no lo son. Personalmente desearía que la cuarentena se acabase y así puedo salir a ver a mis amigos que tanto quiero, pero mi deseo egoísta no puede acabar con el hecho, ni tampoco del deseo del gobierno que se corte, porque si, la cuarentena puede acabarse, pero las consecuencias van a empezar a surgir, porque la pandemia sigue existiendo. Sé que podría haber reglas mejores, y desearía que sean buenas para un grupo determinado de personas que tienen trabajos formales y necesitan salir para ganarse el pan, pero hay que tener presente siempre que esto no es culpa completa del gobierno (En el papel tomaron una decisión razonable), porque si, es algo que nos coarta, pero la realidad es que hay peligro en los pacientes de alto riesgo y lo siento, pero una tragedia no se puede tapar con otra. Si lo sopesas es una decisión difícil, ante una circunstancia aún más difícil.

Hay algo que llevo pensado desde que la pandemia hizo mella, y es que el mundo actual no estaba preparado para algo así. Si lo piensan detenidamente, todas nuestras defensas y controles fueron nefastos, a nivel mundial los grandes dirigentes taparon sus rostros con sus manos después de recibir el mazazo de ansiedad colectiva. Fue como si nos hubiese atravesado un espectro de luz incontenible. El virus, con todas sus causas, pasó a dejar en evidencia la realidad de nuestra condición, no hablo de incompetencia, sino más bien de mera impotencia: la escala fue tan inesperada y tomó tal impulso que cuando quisieron darse cuenta ya era demasiado tarde para asimilarlo. Muchos tomaron el asunto con holgura, pensando que esto sería pasajero, otros con arrogancia, como si la cosa no fuera más que un trasteo de rutina, sin visos de gravedad mayor, y otros (los más inquietos) prestaron atención con oído y cabeza. Pero todos al final fueron aplastados por el mazo de la crítica, con más o menos sentido en lo personal y social. Si me lo preguntas, esto es parte de la frustración fruto de la impotencia. Es como cuando sientes que te ahogas y necesitas dejar salir el aire y lo encuentras pesado, viciado; fue un impedimento vital ante una situación que nos descolocó a todos. Porque sabemos perfectamente que este virus ha diezmado con cada uno de los bloques de nuestros pensamientos, penetrando hasta lo mas hondo, dejando grabado en cada rincón de nuestro cerebro la oración que suscita el miedo existencial: "no importa en qué situación estés, ni con qué seguridad te desenvuelvas en el mundo, siempre debes recordar que eres vulnerable". 

Dejando de lado las frases intensas y los pensamientos futiles, hay que redactar cómo la gente fue perdiendo la compostura hasta que el tedio pudo con ellos, aunque esto es entendible (y una pena) algunas situaciones me frustran y me enojan porque observo como la voluntad humana deja ver su peor cara, pues verán: lo que me fastidia no es que la gente esté cansada de esto, lo que me enoja es que haya personas que politicen el cansancio y se apropien de la opinión de la gente para ganarse su consentimiento. Hay quién ha salido a proclamar salidas de manifestación en contra de la cuarentena por cabecillas de gobierno opositor, gente que no les interesó tres carajos la salud de las personas y que ahora, de repente, velan por la "libertad" de todo el panorama urbano. Como si ellos fueran ejemplos de algo, siendo hipócritas y manipuladores que solos les interesa llenar las urna en los próximos 3 años. La masa es idiota, eso ya es sabido, pero no por eso deberían seguir a un idiota mayor que controla su fastidio hacia donde les apetezca. Menos en situaciones donde se corre un riesgo aún mayor para los otros.

No, no todo es política.       

Por otro lado es curioso como todo el mundo dice, repudiados, la frase "todo es política" cuando realmente lo que hacen es perpetrar a que todos piensen en términos políticos, idem, volviéndose todo política ¡Cosa que no quiere nadie para empezar!. Voy a generalizar un poco, pero digamos que hay un sector que achacan la pandemia a una asociación de uniformados y gente que maneja el cheque, como si fueran los causantes de todos las injurias de la pandemia. No señores, no es así. El peligro realmente existe y tiene tanto sentido que ocurra que no sé ni por donde empezar.

"Chamuyo"

El coronavirus es una enfermedad de circulación, cuanto más gente conglomerada y junta estén, hay más riesgo de contagios. Las manifestaciones en contra del coronavirus generan más probabilidad de casos por lo que (probablemente) genere más casos. Es sencillo, no quieres que haya virus, entonces no salgas afuera ni te juntes con gente. Tienen que tener en cuenta que esto no se va a acabar un día para el otro, debe haber una vacuna disponible. Así que esto que les digo hay que efectuarlo constantemente hasta que sea posible acceder a una cura que pueda salvar a las personas de mayor riesgo de contagio. Es algo tan fácil de entender que no entiendo como es que a la gente no le entra en la cabeza. Pero no, porque el gobierno indique que hay que resguardarse del virus, la gente se irrita y con capricho salen fuera, como si estuvieran violentando sus derechos "personalisimos" o algo parecido. Esto no es por perjudicarte, boludo, es para salvarte a vos y también al otro, hoy por mi, mañana por vos, ¿recuerdas?.

Pero sin embargo la gente piensa que porque hayan efectuado una medida -señalando con el dedo- "desde arriba", hay una conspiración para joderte a vos y a todos los que son ilusos. Irónicamente la filosofía de libertad individual nos ha hecho personas frías e intolerantes para la emergencia del ajeno. ¿Por qué ocurre esto? bueno, desde el punto de vista opositor lo ven como combustible para la política, "¿No ves como se aprovechan de vos?, están burlándose en tu jeta, mira como salen y como vos no podes" seguro, lo hacen tanto que todo el mundo ya salió a la calle y posiblemente si bajes para tu cuadra verás cinco o seis personas pasar por tu puerta mínimo, ¡Mira cómo violentan tu libertad!, es un acto despiadado y terrible!, no habrá gente escribiendo libros enteros burlándose de las medidas "medievales" desviando el punto y poniéndolo siempre a la quimera del gobierno, siempre al ojo mezquino de sus enemigos mortales y haciendo que la gente se trague la manía de volver a incidir en disputas de posturas sobre los "déspotas y viles sujetos inefables" que forman parte del bando contrario. En la otra esquina están las personas de a pie, que notarán que el virus no cumple con una expectativa de mortalidad devastadora como en las películas, por lo que lo subestiman. "Si es tan mortal como dicen, ¿por qué no me mata?" dirán, esperando a que le de hagan un tour agarrados de la manita para ver como los hospitales están colapsados y las camas de cuidados intensivos empiezan a drenarse cada vez mas aprisa ¿saben lo que pasará si se acaban? van a tener que elegir quién se queda en cuidado y quién no, esto es directamente proporcional a elegir cara o cruz en quién vive y quién muere, si no sabías las consecuencias ahora lo sabes. "Pues a mi no me afecta" dirá y a el que si, posiblemente no pueda contarlo siquiera. Nefasta postura el que piense que tiene que afectarle para que empiece a mover el culo, cuando es mejor prevenir que curar, ¿de verdad les gustaría que la gente muera para que tengan consciencia de la situación? ¿De verdad hay que llegar a tal extremo? pensé que eramos menos insensibles que eso. Pensé que la gente ya sabía que no estaba en un videojuego de estrategia, sacrificando peones y que eramos más inteligentes, lo suficiente como para pensar desde la mera intuición inductiva al observar con atención un punto y toparse con una respuesta gorda. Pero no, nadie puede pensar lejos de parámetros de sus intereses y por eso son movilizados a salir a manifestarse haciendo quema de tapabocas, manipulados en el proceso para que lo hagan en favor de la "sociedad" cuando no le hacen un favor a nadie con estas organizaciones, sino al contrario, haciendo que más gente perezca. 

Y de nuevo, a mi no me interesa ser un perro que va a favor de cual o qué bandera ni gobierno, ni cabeza política, me guío por la empatia y la razón y no puedo con la estupidez humana. No puedo con la gente que piensa que todo es política y con esto le estoy diciendo a mi padre, que no, que nada de esto es un chamuyo del gobierno, ni hay una conspiración para matar gente, esto no tiene mayor sentido que ser algo bio-quimico de un virus que no le importa tu integridad ni se aprovecha de tu circunstancia social, sino que te quiere matar desde adentro. Y lo hará y no tendrá mayor sentido que el que tiene el cáncer o el ébola. La desgracia ocurre y solamente nos queda padecerla o impedir padecerla.

Si nos esforzamos un poco, quizá podamos salvar a las personas haciéndoles entrar en razón de que no son masas, sino entes individuales con sus sentimientos y sus expresiones personales y que la historia es un pasado biográfico, pero no un futuro certero (porque el futuro certero no existe). Que no deben ni merece la pena arriesgar tu vida por un derecho que les ofenda si esta no afecta tu vida ni la de los demás. 

Pero lo veo complicado. 

En marzo de 2019 un hombre austraco cometió dos genocidios en Nueva Zelanda contra inmigrantes musulmanes.* Antes de sus crímenes, este sujeto escribió un "manifiesto" de 63 páginas en las cuales dotaba de una razón a sus terribles atentados y atribuía sus actos a la política de su país, este tipo era un segregacionista y supremacista de raza, pero apelaba su discurso a la política Europea y de Estados Unidos, por lo que realmente no estaba delirando, no era un loco ya que percibía los mensajes de su entorno, lo que hizo fue seguir la lógica del "speech" mayor. E incluso supo que los musulmanes eran los menos aceptados en occidente, por lo que si asestaba su golpe contra ellos, no estaría "perjudicando" la percepción de él para con sus congéneres de occidente, porque los musulmanes ya tienen un prejuicio muy grande de antes. La hostilidad que le despertaban los extranjeros a este hombre era obsesiva y conmovedora, tanto que una vez viendo un cementerio de caídos franceses se puso a llorar, recordando una guerra frustrada, pensando que los militares murieron a favor de la "expulsión de los que no pertenecen" cuando realmente muchos de estos caídos llorados eran de raza negra que no cumplían con la imagen de los héroes caucásicos que él guardaba en su mente. 

Condicionado por la política popular conservadora, él sabía que sus acciones eran (simbólicamente) aprobadas y que lo que hacía no devenía ni de una propaganda orquestada, ni de un trigger de violencia, sino de una realidad perpetuada desde hace décadas con enunciados sociales que parten desde el desprecio y el racismo. El de verdad pensaba que le hacía un favor a su tierra con sus atentados contra "ellos", cuyo advenimiento (pensaba) no fue más que producto de una "invasión" exitosa. Sin entender que muchos de los antepasados de esta gente han vivido tanto como sus propios antepasados. Y que cada una de estas personas habrá tenido su propia historia en la pluralidad del mundo. Si la pertenencia individual de estas personas es lo que de verdad cuenta, ¿por qué este sujeto deshecha el tiempo de pertenencia y los empelota como si todos fueran uno?, porque su percepción está sujeta a un prejuicio de un estereotipo y "ennumera" a las personas, restandoles humanidad en el proceso, tanto de un lado como de otro, donde ve a uno (1) ve a quince (1/15) y cuando en un pelotón ve a quince, ve a uno (-1/15 = 1) (Esto es algo esquemático del mundo matemático, donde los números se pueden cuantificar y revertir sus valores, por ejemplo 1/3242342 jamás llegaría a ser 2 por más que multipliques a un costado hasta el infinito, lo que quiero decir con esto es que está usando valores de cálculo para las personas) No ve a "el" sino a "ellos" y "ellos" son solo masa, estorbo, una bola que se puede empujar y expulsar. Es importante remarcarlo porque esto es lo que puede ocasionar la sociedad, al ver a las personas como un conteo de goteros y números y no como personas. Generando miserables mentales que se piensan que le hacen un favor a alguien haciendo "justicia" por su propia mano, sin pararse a pensar en las vidas que están perjudicando en el proceso, a favor de "una masa" o yendo en contra de otra. 

Al final no importa las banderas que te porten, las personas sin importar de dónde provengan son relevantes. Hay que tener esto en cuenta siempre. Porque si no hay consciencia desde todos los puntos de vista se tendrá mentalidad de túnel y solo virarás a un callejón sin salida.   

Volviendo a los anti cuarentena y lo que escribí al comienzo del artículo, debería responder a una pregunta pertinente que muchos tendrán ya formulada desde hace un rato > "En el resumen que hiciste, ¿qué es lo importante al final?"< estuve indagando en los eventos de mi país y me di cuenta que todos los puntos tienen algo que aportar, porque son rasgos que han ayudado a forjar la identidad de lo que hoy es Argentina, independientemente de lo que la gente opine de la política o del pasado del país. Es sencillo, tu vida es importante, no porque tengas un talento nato o porque hayas nacido hijos presidentes o de gente humilde y laburante, eso solo tiene una validez que tú decidas darle y eso es lo importante. No tiene que ver la ascendencia, sea indígena, europeo, oriental o de cualquier parte del mundo. Argentina es un país lleno de matices y yo sé que mi ascendencia es indígena casi al cien por cien, pero tengo amigos que son de ascendencia italiana por ejemplo y ¡No importa! porque ambos somos válidos, individualmente si esto nos hace más o menos patriotas o si nos consideramos más o menos Argentinos. Incluso no importa si vengas de una villa (!) de una casa clase media o estés en un departamento derruido en las afueras de Caracas. Vales inconmensurablemente por ti mismo, sin importar tu franja horaria ni las franjas en tu piel. 

Supongo que no estoy muy seguro que decir ahora, sé que quería ventilar mi mente de todas estas ideas enroscadas de hace meses, espero haberlas llevado a buen puerto. Sé que soy poco especifico y nada de lo que digo pretende tener precisión, solamente marcar la circunstancia y el contexto de situaciones que están sujetas a cambio, no pretendo meterme de lleno en políticas de ahora ni del pasado y este artículo no pretende iniciar un debate sobre política, por eso los abordé por encima con paso histórico. Tal vez algún día escriba sobre política realmente, pero no creo estar listo aún, no con mi conocimiento tan limitado. 

Espero no haber perjudicado sensibilidades y si lo hice no era mi intención. No puedo controlar las emociones ajenas y solo quería reparar en los míos y mi visión actual de lo que está pasando en Argentina, aunque sé que esto no solo repercute al país grisáceo albi-celeste, siendo que la cuarentena es un reclamo que se está llevando a cabo en muchos lugares del mundo. Entiendo por qué el enojo, lo que no entiendo es la incapacidad para refrenarla, es algo que me decepciona tanto como el conocimiento de mis emociones personales. Pero bueno, cada persona es un mundo y sé que se tiene que esperar lo mejor de cada uno y su circunstancia. Es una pena que muchos tampoco entiendan esto, y es algo que tuve que explicarlo abiertamente a ciertas personas: no deberías esperar algo malo de nadie, si sufrió un atraso, no digas que fue por vagueza, incluso si no quería venir a pasar el rato, siempre debes tener en alta estima de su causa, porque aún no sabes el efecto. 

Y en fin, esto se está alargando, así que mejor lo dejo por aquí. 

Nos vemos en otro momento. 



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1: La historia de la dictadura militar es muy interesante y desoladora, algún día me gustaría hablar de ella

2: al ver que el resto no tiene relación, si se preguntan por qué hice un resumen mocho de la historia de mi país es porque, bueno, "<3" la respuesta estará en sus corazones, aquello que el poder de la amistad les diga, será la respuesta que trascenderá. 

3: Perdón por pasar tan radicalmente a dar un ejemplo tan grotesco. De verdad que debería mejorar las conexiones de lo que digo. Poco a poco iré consiguiendo. 


    


miércoles, 2 de septiembre de 2020

Welcome to N.H.K: We're broken people

"En la pobreza, uno conserva la nobleza de sus sentimientos innatos; en la indigencia, nadie puede conservar nada noble. Con el miserable no se emplea el bastón, sino la escoba, pues así se le humilla más, para arrojarlo de la sociedad humana. Y esto es justo, porque el miserable se ultraja a si mismo"

- Fiodor dostoievski


Hola, he vuelto. 

ejem. 

Como sea, el otro día acabé un libro sobre sociología. Si, la pregunta es inevitable, ¿por qué sociología?, pues... cuando tienes tiempo como para tirarte en hacer dos títulos de historia pero no tienes las ganas de ir a una institución formal, el curso alterno de los acontecimientos tiene que ser ¡por fuerza!, forjar autodidactismo. Es lo más sano. Eso y la pandemia, son dos motivos bastante grandes para ponerte a leer, supongo. 

Cortando el tajo de mi circunstancia, debo decir que el resultado de mis investigaciones fue bastante provechoso y me gustaría compartirlas alguna vez. Conste que son teorías muy difundidas de la socialización de clases; la avezada clase baja y su temor a lo exterior y la versada clase alta con sus (altas) cotas de locuras internas. Pero fuera de la profundad atingente de las teorías post-hegel que tienen esos libros, es muy interesante pensar en las implicaciones que nos proponen los eruditos. El saber que somos seres de sangre caliente que necesita del otro para poder funcionar, ya no animicamente, sino socialmente al construir una identidad con la que se recreen mas individuos y que ésta genere la sociedad que ayudará a auto-regular nuestra identidad adyacente es un curso en espiral que rota más que la moneda. Y, aunque pueda parecer algo carente de física real, lo cierto es que tiene sus latitudes, regresiones y gravedad.

Por ejemplo es interesante como los eruditos manejan la idea de la verticalidad concerniente a las regulaciones. En una sociedad más cimentada en la voluntad de trabajo por gracia -o desgracia de los que tienen que padecer un esfuerzo desganante- actúan nuestros sistemas basados en la voluntad manual y con ella nuestros instintos de supervivencia.

PARTE I: LAS CLASES Y SUS SOCIEDADES

En el pasado, cuando la sociedad dominante era la caballería, los modismos y la acción individual devenían en energía bruta: peleas, rencillas y arrebatos emocionales era lo que se pasaba por norma. Los hombres más capaces trabajaban en la preparación y el empleo del acero; el desgaste físico que se tenía después del entrenamiento y la realidad del día a día se limitaba al accionar del combate. Cuando piensas hoy dos veces antes de hacer una acción arriesgada y sus consecuencias, en aquellos tiempos donde la voluntad del otro se podía torcer con un agarre y los impulsos placebos se obtenían a la fuerza, no había un refreno, no había dos veces. El razonamiento era sencillo: machacas al otro o Cesar te bajaba el pulgar.  

A nivel consciente ellos sabían que esta violencia desmedida se perpetraba, pero no pensaban que estuviera mal; porque cuando el entorno donde naciste no te hace barajar posibilidades alternas -por la aceptación institucionalizada de los hombres- esta circunstancia que antes se podía "teorizar" se convierte en un hecho social, y entonces la gravedad de la situación deja de estar en la mente y se vuelve una realidad. Dicho de otro modo: ellos no pensaban que estuviera mal ya que lo que hacían "en realidad" no estaba mal. 

Su realidad subjetiva pasaba por vivencias exteriores más que interiores, por lo que no existía una zona habitable dentro de sus inconscientes donde podía germinar una concepción clara de las ideas. Su mundo era su casa, sus tierras y ganado. Sus demonios estaban allá afuera acechando sus pertenencias.  

"Los lobos blancos, los lobos grises, los lobos negros, y los hombres, hijos séptimos; lobizones, a la luz de la luna colmada cambian de forma y calamitan la tierra, calmando su apetito con la carne tierna del carnero." (mitología que ejemplifica el miedo hacia las bestias que rondan el exterior.)

Siguiendo el camino, en escala ascendente tenemos la otra silueta de la era caballeresca; los magos la corte. 

En un entorno más enquistado a situaciones más mundanas, existían unos parásitos que se dedicaban a malgastar su energía vital elucubrando formas de hacer la vida más sencilla para sus coetáneos nobles -que sirvieron para guiar los modales del mundo actual, para qué lo vamos a negar- 

Si tengo que ponerme a relatar lo que ocurría antes del XV en periodo histórico y bibliográfico no terminaría pronto y tampoco quiero quedarme sin ganas de seguir escribiendo, así que dejaré los enrollos y voy a ir a lo cabal. El principado no salía a luchar, no se curtían en el campo de batalla, por lo que su mundo principalmente era el castillo y sus miedos eran los que manifestaban de puertas para adentro. igual sucedía con los demás miembros de la corte. Como buenos lacayos que eran, tenían un propósito principal: servirle al rey. 

Para ellos, el mundo social solían ser las grandes gestas y en las fiestas privadas era donde ocurría la acción: las cenas eran opulentas y los modales tenían que reflejarse como auténticos, pintorescos o trabajados; lo que sea necesario para llamar la atención del consorte de la reína. Los duques que venían de otros castillos en representación de una casta extranjera debían ganarse los favores del líder de turno y para ello, era necesario gustarle, ergo, pensar en el otro, no solo a nivel de planeamiento de evasión, de forma instintiva como hacían los plebeyos y los caballeros de plata, sino que tenían que penetrar su apreciación, conmoverlo. 

Así que en esos ambientes la presencia era imprescindible; los movimientos, la labia y la estética, todo servía para la etopeya que el otro formularía en el silencio de la cena y posterior satisfacción privada. Pero el residente tampoco era pasivo, tenía que demostrar su estatus y también evidenciaba ese acercamiento a los modismos más detallados. Las hijas del rey tenían que estar a la altura del mito de su padre, por lo que usaban coloretes, corsés y toda una gama de atuendos intrigantes para la vista del profano. Los utensilios eran más refinados, la comida tenía que saber mejor y el ambiente debía dar una caracterización compleja (tapices, decoraciones). Todo para que el visitante vea y note la superioridad no tanto armamentística, sino mas bien social y moral. "Este sitio que presencias aquí no es uno mas de los cuchitriles atestados de incultos y piojosos que observasteis en los viajes con tu Rey, oh, de facto que no!, ¡este es mi reíno!; ¡la casa de un señor que todo lo vale y todo lo puede!". 

Esto poco a poco fue desarrollándose con el pasar de las épocas y, tanto en lo social, también se creó una anticipación. Como las leyendas urbanas, los mitos corrían de boca en boca, así que tenían que utilizar los cuentos para desarrollar su propia mística y para eso, había que fabricarse un mundo interior más rico en matices. Todos sabían como violentar sus emociones, hacer correr la sangre en las venas y "dejarse llevar". Pero en el nuevo orden social, donde el refinamiento en lo cotidiano era tal, que parecía una invitación a un nuevo nivel de civilité, los impulsos violentos e inmediatos quedaban transcritos a situaciones poco agradables, más ligada a una bajeza de modal, a una persona que carecía de desarrollo, un "salvaje", por lo que la represión de los impulsos tuvo que ser progresivamente mayor. Los sinsabores de la vida recatada se paliaban con nuevas formas de satisfacción experimental, creciendo la noción de los pensamientos y las emociones, poco a poco refrenando el "bestialismo" y degradandolo a mera burla, un divertimento visual, de literatura o de pintura. Lo mismo ocurre con el instinto sexual, aunque no fue hasta el renacimiento donde las corrientes artísticas dieron faz al romanticismo, la era del pudor consiguió parchar las lecciones de los caballeros; donde todo lo que querían lo tomaban, los amaneramientos de los nobles (no) era solo de poder, sino de victoria y honor: si querías el sexo, tenías que ganártelo. Si querías cruzar el umbral de la complicada alianza, tenías que pasar el marco de su padre, ganarse su aprobación. Solo así, los dioses le darían permiso al paladín de tomar la mano de la princesa. Y solo así, podías llegar a valer como noble ante los sagrados ojos del "divino ser". 

Así se hacían las cosas. Esa era la realidad. 

Hasta que llegaron los burgueses y dieron un nuevo giro a la situación. Y la moneda volvió a rotar.

Verán, todo lo que comento realmente no sucedía en un transcurso de etapas, sino mas bien de capas: los burgueses y los nobles de la corte existieron (y siguen existiendo hoy en día) en un mismo tiempo y -además de eso- se vivieron en diferentes lugares del globo varios macro-cosmos civilizadores, solo que en esa época, los sucesos que cambiaron a la sociedad -que impulsaron los demás cambios en conjunto- ocurrieron en Europa. Cuando los nobles y los "héroes" perdieron poder debido a la fuerza irrefrenable del estado, hubo una ruptura filosófica y una realidad diferente emergió. El periodo histórico de la caída de Francia y el inicio de la era contemporánea es la tecla que hace saltar todas las demás implicaciones: La Monarquia y su final, el mercadeo colosal y los modales sufrieron una revolución. 

Hablando muy por encima, el alcance de lo que era posible a nivel comercial se elevó a niveles insostenibles y la era de la moneda se volvió dorada. Esto tuvo repercusión en lo social y las personas evolucionaron su jerga. Los modismos de impresión, la labia y el carácter personal dejaron de ser relevantes. El mito de una persona que puede conquistar el mundo dejó de tener sentido constitutivo y se volvió una técnica de entretenimiento por canje. Todo lo que venía tenía que irse (utilitarismo) y la circulación de los hombres transmutó un temor entrelazado a las civilizaciones metropolitanas. Ahora el artesano estaba en la cúspide de la cadena y solo valdría si se rentabilizaba su esfuerzo.

En la sociedad contemporánea los pensamientos, las emociones y los impulsos tienen un efecto relativo a la personalidad que se quiera mostrar y todas las ideas que se generen deben tener su aplicación contributiva, tiene que ser (no) conmovedor, sino "efectivo", no representativo de lo que eres, sino de lo que generes a un tamaño conglomerado, que resulte de tu utilidad efectiva.

Si no eres útil, como proveedor o consumidor, entonces no perteneces a la sociedad y cuando te expulsan de la institucionalizacion subjetiva de la sociedad de los demás, tu realidad se deforma y tu identidad hace *crack*. 

Y si el cristal de la consciencia se difumina, entonces; ¿qué harán?, se quedarán espasmódicos y desolados hasta que la larga sombra de la muerte les acobije, guarde en refugio hasta que llegue la hora y recoja su cadáver?, ¿Esperarán a exhalar el último suspiro aletargado del anima?, no, por supuesto que no. No es posible hacerlo, no es posible moverse con tanta rapidez y podrán pensar que no hay salida; que el último cubículo de la llama del aliento ya está ocupado por el otro, pero cuando te quieras dar cuenta, tu mente ya tomó una decisión: la convulsión empieza a dejar de enceguecer y toma lugar el impacto, algo que antes no parecía tener sentido lo vuelve a recobrar y caes en la cuenta de que no perteneces a este plano de la realidad. Empiezas a huir hacia un mundo interior forzado y alejado del cruel planeta tierra. De la cruel vida, de la cruel era.

Solo entonces entras en el vórtice inacabable de realidades generadas por javascript;  

y entonces, solo entonces, eres bienvenido a la realidad fragmentada de los que son nadie 

solo entonces eres bienvenido al N.H.K 


PARTE II: WE´RE BROKEN PEOPLE 


Cuando terminé de leer sobre esta tesis me quedé satisfecho. "Así que la identidad del ser humano genera esa existencia social y viceversa ¿eh?" - me dije. En mi fuero interno -y con el entusiasmo de un caballo medicado- me quedé rezagado y descarté la posibilidad de ahondar sobre el tema, no por querer desentenderme de compromisos, (¡Me gusta la ciencia social!) sino porque no tenía nada que aportar a la mesa. Descansando la vista y arrebujandome en mi silla quise cambiar de foco; necesitaba entretenerme con narrativa sencilla -mis hábitos de lectura pasan por una dualidad de casa y oficina con el ensayo y la novela-, así que le pedí a una amiga que me recomendara un libro, ella al voleo me dijo que leyese "Welcome to N.H.K". una novela que yo no tenía idea que existía -como todo lo relacionado a los escritos japoneses, no, no existe japón en formato escrito- y como buen weeb que quisiese meter la cabeza en un balde con agua y ahogar los problemas un rato, accedí encantado. Al pasar las primeras páginas estaba intrigado y -a la vez- angustiado, ya no solo por el tono -característico de los mangakas- sino también la forma de narrar. Me hizo saltar las alarmas: esto era muy, muy japones y muy, muy anime, para bien y para mal.


No creo en el destino, así que pienso que esta coincidencia temática con el libro de sociología que terminé hace prematuros días, era (no) en balde, una suerte de añadido inmejorable. Por lo que agradecí su existencia y con la aportación que brindó a mis enroscadas ideas me animé a relatar y diseccionar los puntos de más arriba para dejarlo calentito a lo que vendrá más abajo.  

Welcome to N.H.K lo protagoniza un joven hikkikomori que se encierra en su casa por la repulsa que le da el mundo exterior. Él no tiene oficio ni tampoco estudios superiores ya que al terminar "la high school" decide no pisar un instituto en lo que quede de su miserable existencia. Sus pertenencias no le son de mucho valor y su rutina es la de comerse la cabeza como un loco 18h al día. No tiene ninguna ambición más allá de lo que piensa y piensa tanto y con tanto sacudo que si los pensares fueran cuchillas lo hubiesen contratado como barbero de cheewies hace la ristra. ¿Y qué es lo que lo tiene tan atrapado en cavilaciones trastornadas? ¿Por qué tantas? ¿Qué resuelve hacer con dichos pensamientos?, en concreto las preguntas aquí pasan por tener nula importancia, ya que todas y cada una no se discuten, ni se responden. En efecto, no piensa en nada. La cantidad de verborrea mental sirve de desahogo y lo que se figura hará es salir del paro, pero él nunca se convence en rotundo y toda su exposición en los primeros tres capítulos del libro solo nos indican un contexto a su situación y estado mental. Fuera de eso, lo que piensa son una sarta de gilipolleces que no van a ninguna parte. Está loco y alocado. No se basa en objetos reales sino inventados: en mitad del primer capítulo se droga y empieza a delirar que los electrodomésticos hablan con él y que dan la clave de su estancamiento. No vive en un mundo tangible, está en una realidad interior casi absoluta.

"Muchos se tragan las conspiraciones" dice en el prologo "Porque no pueden aceptar que la culpa de sus fracasos son solo suyas y la responsabilidad de la vida que cargan son de ellos y nadie mas. Pero lo que no saben, es que hay alguien que sí estuvo en una conspiración real. Esa persona soy yo. bienvenido al N.H.K" 

Remarqué la palabra miserable no porque el protagonista sea un hikkikomori que no ha conseguido nada en su vida (actualmente sería youtuber) sino porque la novela va de eso: personas miserables y rotas que avanzan en una sociedad que de todas las formas posibles les va degradando a base de palizas. Por ejemplo: la compañera de escuela del protagonista es una chica que en el pasado sufría depresión, cuando él se la vuelve a encontrar ella está "feliz" porque se casó con un empresario Elon Muskano y vive una vida acomodada en un barrio-berverly con unas preocupaciones que solo vinculan a lo casero. El asunto es que ella no necesitaba nada de eso, porque sus problemas nunca devinieron de una pensión y un techo a falto de paga (complejo-parásito). Su malestar venía por una falta de cariño hacia su persona (el humano es, luego deviene su ser, cuerpo, mente consciente). Ella posee un dolor interno que ahoga con fármacos recetados. Sigue siendo tan infeliz como antes, solo que ahora lo enmascara a consciencia, imitando el rol de Mujer del Emprendedor. Lo mismo ocurre con el amigo del protagonista, Kaoru: Sus traumas con los bullys y las chicas le hicieron una persona huraña que cancela el mundo real para refugiarse en novelas ligeras, stocking y braguitas de lolis hechas por encargo en internet. Su resentimiento se hace de notar cuando teoriza sobre las mujeres como si fueran cosas que solo nacieron para torturarle, hacerle infeliz. No tiene el coraje de sostenerse la culpa por si mismo y deja que su peso caiga perpetuamente en una idealización marginada de las personas que lo humillaron y lastimaron. Para rematar con las vidas rotas está Misaki. Ella es una chica que se crió en el seno de una familia religiosa -o bueno, al menos por parte de madre- y su entorno social primario se limitó a las restricciones y los castigos anacoretas del grupo católico. Su aislamiento y su particular formación la obligaron a apartarse de la sociedad y la sofocación de su realidad privada la hace quebrarse y querer renunciar a todo, la felicidad de esta chica estaría lejos de cumplirse pronto, de no ser porque conoce a Satou y se vincula de forma intensa con él haciéndola sentirse aliviada, no por un motivo positivo, sino degradante.  

Lo curioso es que aún cuando el texto nos dirige a una construcción de romance con la dulce Misaki, el subtexto subyace siempre en las situaciones de Satou y sus fracasos voluntarios e involuntarios. No es "Filosófica" ni siquiera netamente "Psicológica" por mas que en el propio libro mencionen a filósofos y psiquiatras. el sentido de todo es sociológico y, de ahí, nunca deja de subrayarse en rojita. Los dilemas de todos los personajes son sociales, sus traumas y complejos nacen del trato con la sociedad y la dialéctica ya constituida e institucionalizada. El plan de Kaoru es crear un erogue solo, hacerse rico y conocido (una idea absurda e imposible, además ¿¿para qué?? ¿para seguir un precepto establecido por la sociedad que se basa en el éxito? ¡Eres lo que juras destruir, Kaoru!) pero su actuar es la de emborracharse y drogarse, haciendo hipótesis descabelladas, formulando una realidad social que solo se basa en conceptos que son confortables para él y que no tenga nada que ver con el resto de las personas. Satou cuando habla de su encierro voluntario se refiere a los causantes como "ellos" haciendo una disociación real del resto de los individuos de la sociedad que él (no) se considera parte. Misaki sufre un dilema más complejo si cabe, al ser una persona que desde pequeña a sido impuesta una realidad torcida que solo tiene peso en un pequeño sector de la sociedad; el desajuste viene cuando su turbia realidad primaria se cruza con la turbia realidad secundaria que forma el resto de japón. Y es que claro, su institucionalizacion clerical choca con la sociedad burguesa del siglo 21; ella no es capaz de soportar las contradicciones y traiciones que se hace a si misma (le enseñaron a respetar al prójimo, seguir un reglamento y una fe a rajatabla que no termina de funcionar en una sociedad más ligada al entretenimiento y la individualidad económica: ¿Como vas a hablarle a un imbécil sobre lo valiosa que es la virtud bondadosa de Jesus y la Virgen cuando acaba de ver cómo literalmente un random dona yenes de tres pensiones a cambio de unas braguitas que se regateaban por Ebay? como te tomas en serio la caridad al prójimo, cuando hay quién derrocha para hacer cerdadas y "socialmente" es aceptado y "sagradamente" no tiene respuesta divina? ¡el mundo se volvió loco!, ¡dios mio!). Quizá al ser espectadora de estos eventos y comprendiendo (no a nivel filosófico, sino dialéctico) de lo que ocurre en el exterior, empieza una catarata de preguntas que no puede retener por medio de su fuerza "creyente" y se auto-censura, sufriendo perpetuamente de culpas y crisis existenciales que no puede solventar con libros de filosofía y psicoanálisis (porque no hay una sola respuesta que podamos dar como "salvación a nuestra alma" ya que no existe tal cosa en la realidad contemporánea, la vida no. tiene. sentido. místico). Su identidad tan condicionada por las creencias de su madre afecta a su sociabilidad con el otro, por lo que sufre en silencio, lastimándose, tanto mental como físicamente. Ella piensa que por si sola nunca podrá salvar su vida. y necesita la ayuda de alguien más patético, más solitario e igual de incapaz de lidiar con la realidad actual. Por esas cualidades de incapacidad que posee el protagonista es por lo que puede mirarlo y pensar que ella está en una situación mejor (jerarquía religiosa del salvador y el que tiene que ser salvado con la última gota del mesías), y por ende interesándose por él como acompañante.

PARTE III: HIKKIKOMORI

Es... degradante, pero evidencia una situación de necesidad real que viven muchas personas en japón. La frase "Seré basura... pero la tengo a ella." es una realidad aquí. Los japoneses tienen una condición de vida de producción salvaje y desgastante. Los productos de entretenimiento se fabrican en masa y la vida laboral absorbe gran cantidad del tiempo vital. La vida social se desarrollara de manera muy pobre o casi nula. Las estrictas normas niponas obligan a las personas a esclavizarse si quieren sostenerse un sueldo digno o casarse temprano si quieren seguir formando parte de la jerarquía social retrograda. Las personas que no son capaces de seguir este ritmo son botadas de la sociedad como basura (considerándolos imbéciles o depravados). Al perder una conexión económica y social, se vuelven homeless o hikkikomoris, estos individuos no desarrollan nunca una perspectiva interna que nutra su frustración y terminan por convertirse en lo que la sociedad subjetivamente les hace ver: no son "fracasados" porque cabalmente no puedan producir en constancia y tener una vida que los demás acepten, son "fracasados" porque ellos piensan que (lo primero) es el motivo para serlo. "No tengo esta vida socialmente aceptada, por ende no soy querido, por ende soy un desperdicio de ser humano" - Al alimentar esta creencia para la sociedad, ella les devuelve ese reflejo in perpetum, creando totems de percepción que los hace hundirse y no salir, aunque lo quisieran por las buenas. "Riuji a perdido su empleo, ahora es un vago mantenido" "Escuché que a Yami le dejó su marido por su secretaría, ahora anda por las calles penando, pálida ¡como un fantasma!; ¡qué horror!" Es un circulo vicioso que funciona como trampa: ellos crean a la sociedad y la sociedad los crea a ellos.

Satou desde el primer momento piensa que al tener una novia y un trabajo va a salir de su depresión -no es capaz de urdir otra cosa que no sean "conspiraciones" en él o Misaki para justificar sus acciones, porque su preparación mental no está trabajada, está arraigada a esa creencia inculcada de que "trabajo - novia: felicidad" por culpa de la sociedad donde se crió- "La N.H.K pasaban esos animes el sabado por la noche, eso me volvió otaku, el otaku es conocido por ser insociable, la N.H.K me volvió un otaku roñoso e insociable. ¡Es responsable de mi miseria!. ¡acabo de destapar una conspiración contra mi!" lo mismo pasa con Misaki, ella no es capaz de construir una relación más allá de los proyectos y acuerdos de sociedad que escribe a lápiz y papel porque está aleccionada a que las personas conectan con "acuerdos formales". Eso es debido a que su madre la llevaba desde pequeña de puerta en puerta con los folletos de "salva tu alma del mal, por favor únete a nuestro convenio" y eso generó una costumbre cognoscitiva mal-sana. "Si todos los que conocí desde pequeña se comprometieron así a nuestro convenio, debe ser la vía que tienen las personas para acercarse a otras" - pensará de forma inconsciente. Esto no es algo que haga solo por "temática de personaje", al ser criada con estos pre-conceptos, los ha adoptado como forma de confirmar un acto de su realidad; esto ya parte de su identidad. 

Al final de la novela se entiende que ambos acordaron tener una alianza que los hace seguir con sus vidas por separado, pero con la confianza de que uno levantaría al otro desde la distancia. Las reflexiones finales del "novicio" son de esperanza. Incluso Kaoru tiene un final ¿feliz? al casarse por acuerdo de sus padres al volver al campo. No sabremos nunca si estará contento, solamente sabemos que acabó por ceder a las normas que tanto detestaba. Aunque esto no tiene porque ser malo para él, porque así como la sociedad las hacen de a tres, los individuos que cooperan pueden formarse una realidad subjetiva mejor. 


CONCLUSIÓN: TODOS ESTAMOS ROTOS


Con esto acabamos con Misaki y Satou, que si bien su relación tiene un final agridulce, no quiere decir que no vayan a estar bien. Al cabo no destruyeron el orden establecido, tampoco había que hacerlo. La cuestión no era acabar con la tormenta, había que sobrevivir a ella. Creo que el autor concede un desenlace decente para sus personajes. Y aunque no considero que haya sido perfecto (deja la construcción final a la deriva, centrándose en un leimotiv narrativo más que a un sentido culminante de sus aspiraciones reflexivas, que es lo que de verdad le daba sentido a su obra), ni tampoco concluyente, si que deja las herramientas para que podamos pensar a posterior sobre lo que generó en las urbes la capitalización actual. Creando a rotos y descocidos.

Hay una cantidad enorme de gente que fue destruida por los proyectos de empresas y capitales; viviendo llenos de adversidades económicas a base de subsidios. Omito también a los ocupas, los de barrios de emergencia, las villas, gente con un montón de potencial en la capota que no tienen las herramientas ni la voz para ser escuchada y entendida. Es una pena que casi todas los individuos con las que me crucé a lo largo de mi vida hayan sido absorbidas por los flashes comerciales de los altos postores y les haya dejado como muermos andantes, incapaces de pensar en una idea auténtica. No hay un soplo de aire fresco por tantas efemérides sociales repetidas en la cadena nacional, en canciones de la radio FM y en las tendencias de influencers que solo re-visitan un vídeo para repetir las mil y una reacción de moda. Disney compró toda la vitalidad de este mundo, la empaquetó y la está vendiendo por una licencia de 1,5 $ al mes en su penoso canal plus. Esto parte de su estrategia como empresa corporativa de ensanchamiento y conquista cultural de hace tiempo, si, como tal no es nada nuevo; pero lo triste es que no poseemos la energía para ponerles un alto, ya no mas.

Tal vez me estoy volviendo alguien sombrío, que sobre-piensa las cosas; que no se atreve a salir al mundo exterior y, como Satou, esquive farolas que brinden luz emocional rejunto a otras personas por miedo a sufrir sin un reparo próximo. Tal vez, tal vez. Se que soy alguien con muchas neblinas mentales, que muchas veces no puede ver más allá de su nariz, desdibujando el contorno de todo lo demás. Un poco mas y un poco menos, para alivio no estoy tan desconectado de la sociedad. Las pocas migajas de contextos sociales y culturales las estoy aprovechando como puedo. Pero siento que no soy el indicado para poner un Stop a la marcha de indiferencia de los seres humanos contemporáneos. Como mucho trabajaría de eso, frenando autos, recibiendo monedas, salvando alguna deuda pendiente, pero no mucho más. Ahora mismo debo seguir aprendiendo y cuando por fin llegue el momento... tss, no sé lo que pasará. Lo que pase después me resulta un enigma, un cifrado que requiere sabiduría. Como sea, solo toca seguir andando y no mirar mucho, solo de reojo, solo despacito, sin arrojo de proceder. Calmando el ansia, el apuro, la impaciencia, los abejorros de ansiedad que nos rodean cuando algo nos es invisible. 

Es una pena que lo que diga solo puede funcionar si me lo digo en un espejo. Que fácil sería que todo el mundo funcione de la misma manera. Pero el mundo solo soporta el Atlas con las cadenas de los otros y yo, me temo, no soy tan fuerte como ustedes.     

Con esto no quiero dejar un mensaje concominante de la vida es miserable y la realidad es intolerable y desoladora, al contrario; esto es lo más positivo que nos deja la sociedad. Vivimos en un mundo diversificado y lleno de matices contextuales que hace mil años atrás era impensable. Nuestra libertad nos da un margen de mejora intelectual y emocional que nos hace más fuertes día con día. Y por más que la propia sociedad constituida apriete, tenemos las herramientas fundamentales para salir de su agarre. 

estas son: la confianza y el cariño.   

Hay que recordar que no existe tal cosa como un ente externo que mueva los hilos en favor de tu miseria personal. La sociedad la moldeamos nosotros con nuestra percepción de lo real y la podemos cambiar si nos creemos lo suficientemente capaces. NO somos fracasados por no conseguir una carrera que querían nuestros padres. NO somos fracasados por no conseguir un trabajo acorde con nuestros estudios o esfuerzos primarios y NO somos fracasados por no tener una vida social convencional de acuerdo a la sociedad actual. Esas son creencias que se debilitaron con el paso del tiempo; no permitas que lo hagan contigo. Somos importantes, no importa en que situación nos encontremos.  Nuestras realidades pueden tener muchas caras y también pueden ser recursivas; al igual que nos hace elevar y tumbar, nos puede volver a elevar. No hay picos de evolución circunstancial adecuados, la vida no va de saltos hacia lugares y momentos correctos: se transita todo en conjunto.  

Todos vamos a morir. Todos estamos a salvo.