miércoles, 8 de abril de 2020

(De algún modo) Sigo con vida, residente maldito.



Abril cuatro, Buenos Aires.
Estoy escribiendo una reseña de Resident Evil 3 remake para mi blog "amilmillasomas" que se encuentra varado sin una actualización desde hace más de dos meses. 
Tengo algunas ideas para desarrollar, pero no sé por dónde empezar ni cómo concluir sin caer en tópicos simples u opiniones de relleno. 
Estoy mirando la hoja en blanco y la portada oficial que se filtró unos días antes de que el anuncio comercial se llevase a cabo;
Desde nuestro ángulo, a la izquierda, jill valentine, la heroína está posando con una expresión que remarca una rudeza facial notable, sosteniendo una pistola de calibre desconocido. El recorte de la imagen anula mi visión periférica. 
Por detrás de ella, Carlos Olivera, un mercenario con el cabello zaparrastroso mantiene en agarre una metralleta de ejercito, su lugar en la imagen cubre el espacio de co-protagonico.
Y en el centro, Nemesis, con su figura de anchos hombros abarca todo el contorno, mostrándose amenazante. El diseño es grotesco, pero efectivo.
.
Mi visión de la portada me mostró todo lo que quería saber del juego. 
No necesito jugarlo.
Estoy asumiendo las consecuencias de escribir sobre una revisión de un juego que jugué en mi infancia. 
Tal vez en mi infancia Resident Evil significaba algo para mi; no por el juego en si, sino por la circunstancia y el momento. 
Recuerdo a mi hermano tomar el joystick de la Playstation y probar el segundo juego. 
Yo traté de jugar pero siempre terminaba asfixiado y no podía seguir más allá de la zona de la comisaría. 
Recuerdo Resident Evil 3 y la escena de la ventana.
Mi hermano me dijo que tomara el joystick y me animó a avanzar el trecho que une la escalera con la puerta pasando al lado del marco.
El susto.
Recuerdo a mi hermano jugar más allá de mis limites en la comisaría. Yo observando.
Los días subsiguientes a aquel momento.
Recuerdo su enfado por no haber cuidado el disco del segundo juego. 
Fue mi culpa por haberlo tirado al suelo, sin querer.
Como no supe responder eso, asumió que fue mi culpa.
Fue mi culpa que pensara eso.
Recuerdo querer pasarme Resident Evil 1 en solitario y cuando apareció el primer zombie apagar la consola. 
No me pasé ningún juego de la saga clásica, 
pero sin embargo recuerdo algo con respecto a los momentos que mi hermano jugaba.
Era la única saga de juegos que jugaba conmigo en la playstation y disfrutaba.
Yo disfrutaba verlo jugar, pero no disfrutaba jugarlo. 
Recuerdo cuando estaba resolviendo un puzzle del primer piso de la comisaría en el segundo juego.
Recuerdo la sensación de agrado y de estar pasando un momento grato junto a él.
Después él se fue porque tenía un asunto privado y me dejó con el joystick en las manos para que resolviera el puzzle.
Me quedé controlando a Leon, yendo y viniendo por la comisaría. 
Creo que estaba triste y en ese instante pensé: ¿Ahora qué? y dejar de jugar hasta que viniera mi hermano para continuar viéndole avanzar a él que me divertía mas y me asustaba menos. 
Recuerdo los juegos subsiguientes.
Outbreak file 2, recuerdo disfrutar el juego con otro familiar.
Dead Aim la misma situación, otro momento del año. 
Resident evil 4, recuerdo pasármelo solo por primera vez y después pasarlo con mi primo. 
Recuerdo las partidas duales a Resident Evil 5 y Resident Evil 6. 
Recuerdo el anuncio de Resident Evil 7 y el trailer que edité con la canción "Yellow Light" de Of monster and men y subirlo a Youtube en 2016. 
Recuerdo ver en Youtube el Gameplay completo de Resident Evil Revelations 1 y 2.
Recuerdo verme el Gameplay del Remake del 2 por Twitch el año pasado.

Y hace dos días recuerdo verme el Gameplay completo de Resident Evil 3 Remake, la conclusión con una variante del final clásico, la bomba que explotaba e invadía Racoon City, y la pantalla fundiéndose a negro y pensar.
¿Ahora qué?.

Creo que estos títulos de Capcom no pueden despegarse de mi circunstancia de juego ni de los momentos que tuve jugando con ellos.
En retrospectiva, no hay mucho que pueda aportar sin que con ello empañe mi texto con experiencias personales, porque estos juegos para mi son una experiencia personal.
No estoy diciendo que sean mis juegos favoritos, ni siquiera que sean los mejores, porque no creo que lo sean, 
pero,
más allá de una historia o una mecánica, sería injusto si me pusiera categórico con todo lo que digo y analizar el conjunto arañando un valor que no me representa ni a mi ni a nadie que ve este texto.
Todos saben qué es Residen Evil y hasta dónde llega su alcance, sea nimio o estándar. Para cualquier dato adicional visiten páginas de standing analítico.

Mi parte favorita del remake es al principio, cuando Jill tiene aquel sueño donde exploramos su departamento y vemos una imagen dejada e impersonal de su vida: llena de conspiraciones y clichés de cine de cacos y mafias. Cuando avanza al espejo y muestra su reflejo picado por la corrosión y retrocede en el pánico que representa el trauma de vivir un día mas metidos bajo su piel, esa parte pudo haber sido motor de un trasfondo mejor trabajado, pero bueno, no es Gone Home ni Silent hill 4, no va a ese punto. 
Me parece que esa escena es la representación visual de las notas que escribía en el juego original donde "desnudaba" sus sensaciones en un breve borrador de corte personal. Siempre concluyendo con un halo de esperanza e incertidumbre que expulsaba de las lineas: 

"De algún modo, sigo con vida".

Debo aclarar que quise evocar aquella imagen escribiendo al estilo de unas memorias como ella, agrandando la importancia que su señora trasmite -pobremente- al jugador para dejar algo que de verdad tenga valor para mi como son mis propias memorias personales; ya sea jugando con mi hermano o con otra persona, Resident Evil siempre estuvo en mi entorno de goce y esparcimiento, sea objeto u indirecta de ese placer, añadiendo una pequeña pizca de satisfacción, exaltación y un recuerdo de hermandad. 

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