domingo, 23 de junio de 2019

♠♠♠ Kou Yagami ♠♠♠





Tic-toc, tic-toc, suena el reloj, nuestra blonda se levanta con los cabellos revueltos y una mirada adormilada; se acicala un poco, al echarle una ojeada encima de su cabeza se percata de que tiene a Aoba observando a escasos metros de arriba a abajo, atónita. La discípula de oficina no se acostumbra a los despertares tan poco decorosos de la rubia, -que si le preguntasen a su rostro sonrojado, por poco no ralla la falta de decencia-. Pero después de pasados unos minutos y de acostumbrar sus manías a la oxigenada burbuja corporativa de la mañana nipona. Senpai y aprendiz se sonríen mutuamente y se preparan para comenzar un nuevo día en la ajetreada Eagle Jump: empresa desarrolladora de videojuegos Nro uno del país más famoso en bentos y onigiris.




Aunque muchos desentendidos te dirían que en ese lugar combinan un perfecto balance de actitud sosegada y recatada conducta, los del piso de diseño de Fairy Stories parecen jactarse de esa afirmación invisible con risas burlonas. Todas las empleadas, diseñadoras y depuradoras, sostienen un carácter particular e individual que podría tildarse de aniñada. Eso sería la segunda curiosidad, puesto que la primera es la orientación de género. Los jóvenes excursionistas parecen rehuir de las garras de Shizuku Azuki (directora general) que -no obstante-, no se hace mucho lío con escoger a sus subordinadas, ya que según sus palabras “prefiere a chicas lindas” entonado con entusiasmo sin disimulo. Si tuviera que describir a la bella mujer, sería como una lider de "andar por casa". Su figura más que ser una Shigeru delicada, es de un Yoko Taro sin caretas, sobrada, y ágil para elucubrar extrañezas facturadas -cuando nadie está mirando-.   

Kou Yagami es la diseñadora de personajes principal en el departamento de creación del juego star de la compañía. Y por si eso no fuera suficiente, tiene en sus manos una habilidad de dibujo comparable a los mangakas mayor dedicados. Este talento es lo que impulsa a Aoba a formar parte del grupo de diseño, siendo también diseñadora de personajes y fiel seguidora de su estilo.

Hay que tantear la crónica y ordenarla con los siguientes datos: Kou Yagami tiene dos inconvenientes a tratar en su día a día, la primera es su actitud bromista y de relajo, que puede percibirse como descaro por allegados como Umiko Ahagon (del departamento de programación), y la segunda, aún más problemática: su mejor amiga, Rin Toyama, directora de arte y tironeadora de orejas patentada. Para Kou, la mayoría del tiempo su primer conflicto se suma con el segundo, resultando, un castigo llamativo y nada divertido.

Rin Toyama rellena las carencias de Kou, siendo tranquila, madura, organizada y con un pelín de azucarado sentimentalismo hacia ella. Más de una vez sus ojos desorbitan y van a parar a la diseñadora. Y cuando los capítulos se multiplican, estas miraditas se vuelven estocadas; más profundas y dolorosas.

Marquemos pausa.

Llegados a este punto debería hablar de los demás personajes de la serie, de Aoba, de la timidez de Hifumi, del por qué el nombre Ahagon suena gracioso o por que una empresa de entretenimiento plantada en medio de un reconocido país machista afiliada a intereses estadounidenses puede operar con una plantilla conformada totalmente de mujeres con ideologías liberales.

Pero… no me interesa.

Si dijera que hice esta crónica para narrar las aventuras de Aoba en Eagle Jump estaría mintiendo; aunque siendo divertidas, no son fuente de mi inspiración. El por qué estoy aquí escribiendo esto, es por mí inacabable pesar. Es mi dolor el que me llama, y lo veo a veces en la chica de flecos dorados que despierta cada mañana para comenzar con un nuevo trazado. Un reflejo fugaz de mi se reflecta en las Kou Yagami´s en general, y una Kou Yagami en concreto

La Ko del capitulo dos de la segunda temporada.   


Todos recuerdan ese capitulo ¿no?, era en el que había que comenzar a trabajar en el nuevo videojuego. Después del éxito del último Fairy Stories, las optimistas muchachas quedan huérfanas y con hambre de ponerse manos a la obra en etiquetar con su nombre un nuevo paquete cargado de esfuerzo y dedicación. Aoba en esta parte de la serie reafirmó su estatus de artista competente, pero los focos seguían apuntando a Kou, quién es la que llevaba todo el peso representativo de la empresa, la cara visible y la Nomura de un recién valorado Final 7, pero más agraciada si cabe. Luego de los créditos iniciales, las chicas charlan de los nuevos encargos que encabezaron, Hajime en animación y estrenada en el departamento de planificación, Hifumi haciendo modelitos 3D...   y como no, Kou Yagami estará participando como diseñadora del incubado prototipo. Como hace años atrás cuando tenía los guantes de aprendiz, nerviosa, y recién seleccionada para Fairy Stories. La discípula tendrá que igualar a su maestra.
Igualar a Kou, que en galería hacen restar al talento de la joven de dieciocho como diez años menos.

Al inicio, Aoba se sentía frustrada y por más empeño que pusiese, creía que sus diseños no estaban a la altura de los de su senpai. Parecía que, como sucedió años atrás, la rubia sería seleccionada. “Parece que la ganadora ya está elegida” – pensaba con un velo de tristeza

Más adelante, después de un entretenido mal entendido que vinculan a Hajime y sus horas de sueño, los diseños del nuevo proyecto son puestos en evaluación. Los bocetos de Kou se llevan muchas miradas por su atractivo habitual, aunque para sorpresa de todas, eso no fue suficiente para ser escogida. No era la frescura que buscaban, estaba atado a un recodo de fairy. Y aunque seguían contando con ella, no era ni por asomo lo que quería. Y el golpe ya comenzaba a hacer estragos en la chica.

Para aumentar las novedades esta tarde, un pequeño dibujín de Aoba -que se caracteriza por un niño con un disfraz de oso- es aceptado por su creatividad, siendo la protagonista elegida en primera instancia para darle forma a los personajes de la nueva marca. Mientras las demás pasantes la felicitan con soltura, una sombra se forma en el semblante de Kou, un destello sombrío que, cuando su aprendiz le llama, oculta de inmediato. Sorprendida por lo que acababa de ver, Aoba finge ignorarlo.

Elipsis después, la frustración de Kou está burbujeando en ebulliciones pasionales. Y aunque consiguió enmascararlo en un principio, termina explotando en la cara de Aoba, cuando ésta le va a pedir que le ayude a hacer réplicas de sus bocetos -quién ahora es ella la que debe ocultar su dolor, por ver a su ídola en horas bajas-.

Aoba, delante de una Yun incapaz de contenerla, termina llorando, deseando nunca haber visto la cara de su senpai sin máscara, envuelta en decepción.

La jovencita exterioriza sus emociones con dolor. Adhiriendo un pilar al duro bloque de hormigón de la compleja edificación en la estructura del engaño; cuyos muros les acoge el pánico sin un alma doliente para ir a visitarlo. Y como todos los castillos merecen un Rey; en la cima de esta maldita empresa, está el as de picas, con un lápiz digital y una mirada perfilada al vacío.    

Quién sabe cuánto tiempo después, allá donde la música se desvanece y un gato ronronea perezoso, Kou luce decepcionada de sí misma, angustiada y ensombrecida, observando las viciosas calles vespertinas de Tokyo. Sabe que fracasó en la competencia, y también entiende que fue una mala maestra. Se dejó llevar por su ego, y terminó perdiendo en un juego peligroso que ella misma idealizó, comportándose peor que su indulgente aprendiz a cuestas de la misma desdicha.  


El maremoto de enfado trae consigo a la orilla un resquicio de salvación, una carta bien jugada por parte del destino, acomodando al comodín por encima del Rey, llevándole la atención de la baraja a manos de Rin Toyama. La madura mujer con voz anhelada comenta las opciones que puede tomar Kou: quedarse ahí para sentir pena infinita, o dar un paso que basta otro infinito más económico. Y aunque la diseñadora no está del todo aliviada, elige lo más sabio para la joven. “¿Qué quieres que se lleve Aoba-chan de todo esto?”  Aceptación > aprendizaje.

Cuando la mayor se encuentra con Aoba, le brinda la ayuda que necesita para terminar sus torpes esbozos, y, aunque la mirada cabizbaja de Kou refleja penurias cicatrizando, la aprendiz no puede sino sentir un orgullo férreo por su maestra. Iluminando el rostro en purpurinas y destellos en los ojitos de niña buena.

Al final del capítulo, Aoba junto con Kou son seleccionadas para ser las diseñadoras definitivas del juego que tomará el nombre Peco. juntas, trabajando en equipo. Mano a mano, lápiz digital con tableta, etc.  

En capítulos posteriores se ve un desarrollo más de este arco de personaje, siendo Kou Yagami catapultada a sí misma hacia el extranjero, buscando nuevas maneras de crear y entender su trabajo. Sin embargo su legado será palpable en las otras chicas, su atolondrada actitud recordada, y se hablará de ella incluso cuando no esté presente.


La serie de New Game! Se caracteriza por andar escaso de drama, barriendo casi siempre a la comedia y el morbo erótico (es un ecchi, después de todo). Los conflictos que se generan son mundanos, inmaculados. Lo más aterrador que hubo fue una cucaracha en una cocina, o este personaje debe ocultarse de este otro para no pasar vergüenza: el trébol en tipografía Slice of life de temporada, básicamente. El episodio dos de la segunda temporada significó mucho para la misma, dando un problema a la altura de sus espectadores, mostrando facetas más débiles de sus personajes y la que resulta más "perjudicada" de todas es Kou. No solo en este capítulo, sino de la serie en general. Es la única capaz de levantar la voz de verdad, sentir envidia, celos, por más que no debería, siente ira, e incluso mostró falsedad. Creando una máscara -aunque fuese momentánea-. No es mi personaje favorito de la serie por ser la más perfecta, al contrario: es fav por reventar ese molde, brillar por su impureza. -En su justa medida, que esto no es Evangelion-.

Me reflejo en ese espejo de vez en cuando. Y supongo que todos nosotros lo hacemos. Queremos ser mejores, queremos escribir mejor, dibujar mejor, nos creemos dueños de la montaña y cuando nos tumban, no sabemos como reaccionar, si sonriendo o haciendo pucheros.
Una pequeña fisura es prevista en cada uno, y cuando toca mostrarla, es penosa, pero necesaria. Solo espero que todos hayan tenido una Rin que les aconsejara de corazón y les tirara de las orejas de cuando en cuando).

Eso es todo lo que quería decir de New Game!. El resto es contemplación de pan y chocolate, como una tarde de domingo; dulce y pasajero.



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