[Frieren]
Como un cuento de hadas.
Recuerdo que pensaba en la muerte cuando estuve en un campo de flores color vainilla. Lilas y peonias plantados con un volumen de pintalabios en sus pétalos. Un labial con perfume y sabor salado.
Qué miras, niñito.
Allí sentado se hallaba un joven sonriente. «Hola», le sonreí de vuelta. Con una flor mi belleza doró «una flor para otra» la píldora. En ese momento lo miré, confundida; tenía una planta seca en la mano, abriendo la boca con esos insisivos de leche, sus cachetes sonrojados como un tomate manoseado y sus palabras; «Eres una orquídea» ¿? Qué significa. —Si era por enana, flaquita y encrestada como un uro... Como un uro...—; entonces muchas gracias, feo humano. Pedirle explicación era pertinente: «Eres como un cuento de hadas», oh. Chasquee la lengua. La belleza de mi figura. La asociación será por la estética, el color... O la propia naturaleza de la planta –fabulosa–. Le agradecí con unas frases bonitas y se fue a jugar con su pelota dando botes sin sentido práctico. El viento empezó a mecer las orquídeas, el faldón de mi vestido también ondeó, libre. En un susurro apagado y sereno «los cuentos de hadas no existen» dije. Esa frase la oí antes de volverse una vieja fórmula, más vieja que muchos hechizos, pero lo cierto es que el chico no escuchó una palabra.
Las palabras se las lleva el viento
El clima era favorable para tiempos de cosecha, y para futuras búsquedas anoté el sitio herboso "cero"; años después volví para disfrutar de los duraznos. El mismo chico me acompañó en el viaje. Dijo que me veía igual, como un 'azulino'; pero que él ya no era el mismo. Yo le miré, escéptica; antes su cara era regordeta y elástica, cierto: ahora solo había líneas de expresión, como un mapa marcado. Me detuve para tocar su pecho. Sorprendido me miró; sus ojos irradiaban el mismo fuego castaño. Bajé la mano con seguridad: la joya aún estaba en su cofre. Sonreí. Pasaron las horas y –ya en su choza con sus hijos– estaba mas solemne. Sostenía su bastón como dictaminador y con señal me explicó, apesumbrado, que el campo estaba «en las últimas» «por la maleza», sus fuerzas se diluyeron, que pronto abandonaría la chacra en una caja de pino, que la vida se le estaba escapando como un soplido de pétalo (Setenta años para un humano significa mucho). Yo le respondí que sus nietos crecen y todos sus quehaceres serían atendidos por otras manos venideras. Que no se ahogue en la pena. En ese momento mirando el campo, sus agrietados labios aún guardaban la misma sonrisa que no mucho después, cuando su cofre desapareció de su pecho, inmortalizó su rostro con el tesoro perdido.
Recuerdo en mi trayecto a muchas personas con ese espíritu atractivo, y como un hechizo bellamente ordenado; se disipan. El tesoro de sus vidas es usurpado de sus cuerpos, a veces a cachos, por manos huesudas de algún impertinente ser o no ser, que de un soplido *sopla* *tose* lo apaga. Miro la bujía. Un ciclo de ochenta años son aleteos de colibrí, pero incluso en esos momentos pienso en el candor refulgente; y en la noche otoñal con las sábanas tapándome hasta la coronilla y los libros de tradición histórica en el índice confieso que después de mí, ese ser o no ser es el usurpador de tesoros que más admiro. No lo hago por su horrible fijación de la vida -que se empeña en cegar una vez está débil; es carroñero, y los grajos no me hacen tilín- Lo admiro porque es infalible. Un millón trescientos mil quinientos cofres a lo largo de mi vida con antiguallas y bonitos grimorios he abierto... y eso no es ni una milésima parte de lo que él ha usurpado; en un puño, siempre lo ha colectado. Da igual el lugar recondito o la planicie o la tundra. Lo encuentra. Qué espeluznante.
Voy a cerrar el libro y apagar el candil.
*Sopla*
.
Ser o no ser
Heither lo diría así: ¿Saben? En el fondo me rio, porque es tan infalible ese ser que no puede haber manera.
No hay un ser así de práctico y caprichoso: solo la ausencia. El no ser. La nada.
Que aburrido ser la única que está al borde de vivir para siempre.
Gatos, perros, ratas belloteras, gran tortuga, pájaros y peces: Uro... gallos. Peasants y nobles, reyecillos y magos, brujas... Cofres,
Cofres,
¿Cuántos?
Cuántos, Cofres convertidos en sarcófagos.
Criptas.
El mausoleo que recorre kilómetros... en la consciencia...
Mi mente es un bloque de ladrillos barnizados con recuerdos frescos. Un país de las tinieblas que aprendí a ignorar en mis viajes repleto de fantasmas. Siempre lejano, siempre cercano.
Tsk.
Siempre te llevas a mis amigos y a mí me dejas atrás,
¿Cuándo tendrás el coraje de enfrentarme? Mil quinientos años han pasado y solo quedan los campos de flores...
Eres como una orquídea
En este cuento de hadas interminable
[Heiter]
Dios escuchará tus pecados.
Mi relación con la ciencia es lejana, mi relación con las mujeres más. Pero mi vicio, oh lord, es igual de fuerte que un buen trago de mezcal. También lo es mi fe en dios y la naturaleza. Como lo digo, me perdí en el viaje y nunca me sentí tan bien como entonado. Las palxaras dascruz, mosofan, sosgrado. ¡Qué divertido es ir cruzado!. Domafo, tisgra y lizfe, muy lizfe.
Creo en el más allá, por supuesto: todas las almas lozanas pueden ir al cielo. La muerte es un sendero de rosas que no debes temer, por más que veas espinas. El temor es de sabios, claro, ninguna persona cuerda puede decir que no teme al veneno, a la guerra, al sufrimiento... pero temerle a la muerte es de insensatos. La muerte es como la vida. Parte del mismo ciclo y el más allá es el hogar de retiro (para los valientes); solo los cobardes viven tanto (con perdón Frieren, mi querida amiga: eres un rara avis para la percepción humana y arruinas mi reflexión, pero te quiero). Dios sabe que vivir en cobardía es sinonimo de tortura. Está la cosecha, los dias de primavera y la plegaria. La seguridad llega con el tiempo y después los discípulos, el pan de los hijos. La vida es de frente y nunca de espaldas. Nunca en la oscuridad de los bajos puentes ni en la cantina con un vaso de cerveza en la mano;
¡NUNCA!
Tsssk. ¿Soy un hipócrita? Tienes razón, porque la vida sí está en las cantinas y los céntimos. Me río: la humanidad señores, es hipocresía. Y también soy un cobarde. Creo en la oración, pero mi alma la reinterpreta. Tal vez por eso seguia la palabra de las Sagradas Escrituras. Por eso soy creyente de la buena voluntad y la fortaleza del espíritu incondicional, porque me dio seguridad pensar que los débiles reciben su merecido. Soy un fracaso.
Un fracaso, un fracaso,
Un frasco.
Alcohol.
¿Saben? me junté con los más fuertes de espíritu, con Himmel, y juntos pudimos vivir una vida feliz y gracias, porque me voy menos avergonzado de esta nación de elfos y demonios.
Seguí tomando, me jacto: el hábito para el monje y para el cura la mejor medicina: el alcohol. Ahora sé que la vida es también querer, y querer seguir viviendo es lógico. Por lo que no compadezco a los seres caprichosos; pero si a los que viven para el vicio, como yo.
El hedonismo no es admirable, es una migración en carreta por un camino demasiado largo haciendo giros al destino. Remolinos en tormenta: siempre en espiral descendente. En linea recta, en zig zag, o incluso en un eterno retorno, eso vale, pero ir rotando en espirales es desvergonzado. Somos polillas en nuestra ropa, o mosquitos en un vaso ahogados en la efervescencia de las burbujas. Feriz ñero, alcohol y jolu. La muerte, desde su sustantivo malo, no es el final de la vida, sino el abandono. En ese espiral infinito de sensaciones. Los pecados. El diablo. La cerveza. El mezcal. Aguardiente.
Dios, te lo imploro: ¡Necesito un trago!
[Übel]
El corte perfecto.
¿Como dices, Azucarillo? Quieres saber ese instante en que lo corto. La linea perfecta es posible; en ese momento todo se siente adosado, todo cobra sentido. Adorable... *Suspiro*¿sabes? Soy una chica especial... tengo que asegurarme de que el corte sea limpio; ninguna marca, la sangre que sale y la sientes, tibia, reposada en la carne, los huesos se rompen, en un tronido. *crrack* la vida se escapa... *Suave soplido* farewell...
Delicioso.
Por supuesto que no hablo solo de mí, no soy tan egoista. Todos tienen una oportunidad de verse lindos... Pero eso no significa que no se note el nervio. Inseguros, inadecuados... solo lo encuentro adorable: es adorable que quieran hacerme suya desde dentro. Sus frases, su aliento a hierba, sus dientes perfectamente amarillos y en el instante que descubren las tijeras... Se van. No puedo hacer nada. No está en mi mano perdonar... Una vez que entiendo su lindura, su moneria, sus miedos, ¡Su orgullo!, solo allí viene a mí el anhelo de hacerlo,
De cortar
Es hermoso. La vida es una fina hebra, un papel de carpeta; papiros que dicen algo interesante. Pero ¿Sabes que es lo mejor de las hojas de papel? *Crrrraaaaaack* ese delicioso sonido. Son campanadas dentro de mi pecho. ¿La piel? ¿Puedes sentir como mi saliva lo moja, cariño? *Húmedo* esa humedad, ese suspiro que sueltas, mi tacto en tu garganta...shh, no grites, ya pronto acabará... Solo no te asustes si sientes el dolor es la aguja, ese pinchazo irritable ... ese es el sonido del corte en la piel. La sensación mustia de la vida en mi dedo arrebatando de un tirón el cordel de la tuya. Tararara~
¿La muerte? ¿No es el fin de la vida? No me has entendido: ¿No es esa la finalidad de la vida?. El túnel oscuro, le llaman. El borde de un acantilado, los postres azucarados. El exceso de amor... ese momento de incertidumbre del corazón, de no saber si será ese último dulce compás antes de estallar... la canción. *Tarararara* Amore de verano, de primavera margarita; o macho, fuerte y enjunto como la erección que sientes, azucarillo: Suspiras. Exhala para mí, así... Dime: ¿Esa no es la sensación de la vida al dejarte? Inhala, ¿y esa al volver a tocar? por la boca entran las mariposas, sientes los capullos desplegar las alas... Allí está. El dolor no es el cuchillo en tu piel, no es el constante corte que se mueve horizontal, rajando y rajando, lentamente, abriendo la herida en canal, remando el río de tu mente mientras derramas el vino de tu cuerpo... Ese no es, el inicio del dolor es... *Retira el cuchillo* esa inhalación, ese breve momento de alivio, ese hormigueo insesante de tu mano que retorna tus ganas de sentir, porque *Tzzac* aquí es cuando vuelve a irse.
Cuando las mariposas del alivio marchitan sus alas, nace el dolor más puro
Y la claridad emerge perfecta como una palabra en una esfera:
Cortar la tar/ta...
Fácil.
Cortar
La
Tar
Ta.
Con un cuchillo cortas el hambre. Con el bollo que masticas cortas el tiempo, y muerdes el dulce algodón que masceran los sueños; con aire de masa condensas tu boca, hasta la garganta. Baja a la pesadilla, dale la temperatura. Hasta el c-h-o-k- no pares y escupe Mmmm TARTA:
“M'tar/ta„
Y lo decoras con frases:
«M'tar/ta de noche y de dia./ M'tar a diestro y siniestro./ Matar al ave María/ Y matar al Padrenuestro»;
(TA)R(T)A/TA/TA/TA
¿Ves? Hice un fusilamiento con azúcar quemada
La vida es un asesinato y la muerte el resultado de ese corte perfecto
[Cortar y pegar]
Kiss 💋
[Denken]
El hombre porfiado.
No creo en la fortuna, ni de vivir en gracia. En el momento que ella cerró los ojos, mi vida terminó. Mi vida amorosa, y mi anhelo por amar. Tengo que pensar que es positivo: si todo ese tiempo hubiese pensado que podría soportar el peso de creer, sería un iluso. Vivir de ilusiones es de tontos. Pero no me siento desgraciado por aquello. En mi juventud he sido un tonto prometedor, pero eso no significa nada. He visto a prodigios como yo antes y no han acabado como ellos querían.
Uno de los hechiceros más talentosos que he visto tenía mi edad: era callado, tonto, y capaz. Un pequeño “gran” héroe. Todavía recuerdo su caída: estaba enfadado porque la gente no creía que él había salvado a nadie. Miré el gijarro, y pensé que el hechizo antiguo que conjuró y ese demonio hecho cenizas... Todo pasó, tenía razón: y sin embargo el árbol no sonó. Lo intentó varias veces y todas fueron el mismo resultado: una gran abadía de indiferencia. Pero incluso cuando alguien se acercaba este se retorcía y lo alejaba en dolor. Metafóricamente, él era sarnoso. Le dolía la subestimación. Creía en el mérito como un soldadito de plomo, pero el desprecio lo desollaba. Entendí su dolor: era un campesino. Un niñito enclenque que no había probado la miel en su vida. No se había hecho un nombre en los pueblos. Los días que no cosechaba se la pasaba endiablado: disparos de luz, chispas, sortilegio de chillidos de aves, mil tonterias. Tenía la mente hecha un gañapo. Su talento era notable, desde el punto de vista técnico, pero haraba como un rastrillo donde el peso era de los martillos. Un objeto de su propia calaña contra los nobles... Qué iluso. Concretó varias hazañas pero nadie creyó que era ese fleco deshecho y esas manos de cerrajero quienes salvaron a esas personas. Y como toda persona con un poco de mundo, empezó a desalentarse de él. En resumen: perdió el coco. Quiso lastimar a varios, y tuve que detenerlo. Le dije que entrara en razón. Era un bastardo. Creía en su heroísmo de cuento, no obstante. ¿Donde está ese ídolo que le infundo de valor y coraje? Los grandes héroes, Himmel, Frieren, Heiten... Todos se burlarían del chico, y creería en contraparte que el santo de la espada también era un hombre orgulloso en su altar de infinita vanidad, su mundo se expandiría. Entré en su razonamiento destronado: Si le rechazaron todos los demás ¿Por que no ellos? ¿Qué había de cierto en la buena voluntad de los héroes? ¿No podía desmitificar el lema? Lo frené con unas chispas de colores y acabó con un socavon en el pecho. Calmé a las personas que solo me miraba sin mirarme, sintiendo la suerte de haber nacido nobles. La buena fortuna, según dicen.
No se puede sobrepasar lo que no tienes derecho; porque tienes que ser aprobado.
Si el prójimo no te ve como un héroe, simplemente no lo eres. Eres dios en la tierra, eres el pan de los santos, el oro de los alfareros y el yunke, el Clank que forja al héroe, pero no eres el héroe.
Y cuando mi mujer enfermó, todo sea dicho, perdí la creencia de una vida en gracia. Pero la experiencia me había blindado. Sabía que la fortuna no vendría, y la enfermedad de ella era inmitigable. Lo sabía. Pero el tempo de ella quedó quieto en mí. La esfera no volvió a expandirse. Desde entonces estoy pensando en el joven, el tiempo, y en el valor del hechicero no como un ser experimentado sino como un título. No estoy en mis mejores años y la muerte me vendrá a buscar tarde o temprano, pero aprendí la lección. No le temo a la tormenta sí sentí el calambre en mis manos. Soy hechicero, sé lo que me espera en la corriente, pero eso no significa que lo deseo. Deseo poder arreglarlo. Quizás dejar algo para las generaciones futuras y volver a ver a mi esposa. Ni la muerte borra el rastro de ella en mí; ni la de mi amigo en las retinas de aquella gente aterrada como una siniestra fotografía
Solo muere el que olvida,
Y yo llevo años muerto.
Ella seguirá viviendo.
[Serie]
Love-yalty
Frío, leve. Estaba mojando mis pies y lo vi; el hueco en la pared lateral del jardín. Qué fastidio. Me trajeron el vino; el espesor del licor, la textura, el aroma..., ¿qué le pasó al hueco? Miré con renovado odio y se asustó. Qué poder. Y qué sería de la villa de este jugo sagrado si me apresto; al norte el viñedo estaba, bebí un trago distraída. Ya que estoy de humor, dejaré el escepticismo. Analicemos. Un hueco es algo que no debería suceder, es imprevisto. Si lo definimos es la falta. Una cobardía de Lo Que Sea, cualquier materia, hasta la desidia inmortal. En humanos: es muerte del espíritu, para un elfo es un anillo infinito de dudas. Mi rostro se reflejaba como la sangre en la copa: podría matar esa duda. Así como maté el hueco con una mirada, podría... aniquilarla. La razón: imperfección. Otra razón: mi aprendiz que trajo el vino se ha muerto. Esfumadose por el hueco de la vida, bebí otro trago más. En el peor sentido, qué fastidio.
Ese es el resumen práctico. Con mi aprendiz dejando sus tareas inconclusas, tendré que estar sola por varios años. Un fastidio.
Y, ¿de quién fue la culpa?: ¿Del soplo del viento, el concepto de errumbe o el árbol que cae?. Terminé de beber. El enigma roia y roia para ver la luz de mi mente hasta deslizarse por el vacío de mi garganta. Y ardía.
Me pasa por disciplinar humanos. ¿Cuánto viven? ¿90 años? Eso no es más que un recambio o 'vuelto' de almohadones. Desde la lejanía tiene lógica. No mucho hace que coloqué un pedrusco frente al estanque con un movimiento de muñeca, uno que nadie pudo mover en la historia, y me dediqué a fijarme en la erosión desde la cama, por aburrimiento. Se imaginarán: El planeta giró más de 11.360 veces sobre el sol. Las plantas crecieron, marchitaron; como el licor que pasó a malva, el sistema de castas se pudrió, renovó, pudrió. Los humanos se declararon 'megatons' y luego –por verdad impuesta– megatontos. Luego las pequeñas criaturas se extinguieron y el idioma heredó doce doncellas e hijos, con doce nombres distintos..., War; guerra, Platea; bar. La palabra escrita mutó. Pero la roca se mantenía quieta. Intrascendente.
Un destino condenado a estar siempre completo es siempre un destino... vacío.
Once mil años, hueco.
Mi mente se aclaró.
El hueco es la inconsciencia, la falta de sentido total, incluso un ladrillo en la pared tiene un sentido de vacío; pero el hueco es el vacío.
«Gasp in the wall»
O
«Another brick in the wall».
Lo tengo.
Sonreí a la inamovible piedra. Acerqué el anular: y las nubes murieron. Como un corazón de enamorado, con un anillado dedo de mujer, culmina; en once mil latidos, partiendose en pedazos.
Porque todo tacto es un golpe modificado.
«Gracias»
Volví al descanso con un sabor frutal en la boca.
*
Otro día pensé en la destrucción, choque, estampa, ah, me pregunté qué pasaría si chocase el planeta.
Además de un millón de kilotones explotando debajo del iris, probablemente nada. Solo una dilatación en las pupilas del cosmos. Menos que un latido.
Y menos que un hombre-con-nombre. Renlen,
Ratón labriego.
"La erosión de la roca es como un hombre que abre la boca, una mentira" citaba Übel. ¿Renlen fue así?. La lengua de –(¿Cómo va dirigida?) Übel, se mueve lento. Renlen daba mil vueltas; ella era un perdigón. "Si no te portas bien Shinigami-san te cazará" —: esa frase pensada por ella explica por qué la dejé pasar sin abrir la boca.
La mente de Üb—
Fin.
Llegado el caso y habiendo hablado del hueco de la muerte, que inconmensurable "Shinigami-san" es.
*
*Bostezo* el hueco en la pared se ensanchó y me la pasé embotada, diez años. Pronto vendrán los humanos a tocar las puertas de la magia. Diez años. Tengo que estar presentable. El nobiliario dispuesto como una copita de champagne. La sangre joven se abre camino, y traen tarta. ¡Idolatría de pequeños que balbucean! Que emoción. Aunque no sienta por ellos más que pena, no lo digo de agrandada: Flamme limo lo áspero. Solo somos diferentes por categoría. Un humano convive en el mundo que un elfo conmuta. Designio de corazones blancos, irrigando unas manos blancas que cuentan con los dedos la Muerte.
Pero una hormiga ignora a Shinigami-san; una araña se contrae asemillada como un árbol de nogal frente al viento, aceptando con sus ojos ciegos, pero los humanos no solo perciben, se preocupan por evitarlo. Se desligan y lo batallan: ¿Para qué? Vivir es un relámpago y la magia es la bujía de su juicio. Parpadeo ≠ Latido. Puedo respetar a los que deseen aprender a provocar una emoción 'edificante'. Abrir las puertas del paraíso con un arma de dolor – ahí radica la magia.
¿Pero por qué ese más?
De los nuevos reflexionan su error porque temen que yo lo disfrute. Y lo sopeso: Me recreo en ese temor. Lo explico con el tacto: "Los humanos no superan un dolor de espalda, pero el destello en su centro catártico -tucún- roza un pedacito de iluminación interior llamada magia". Intelligentia, scientia y práctica. Lernen aprendió sin concesiones. ¿No es humano reflexionar en las pequeñas cosas? Por eso Lernen es un semielfo. Una presunción por lo bajo es baja presunción, y el mundo no es para presentir: está armado de un casquillo. Mientras el tambor de la gracia gire: hay orden. No quiero seres que pasan de manos el vino malva de Milliarde y enfrían los shots... -Giro el tambor tres veces- Disparate, Frieren
*
Me voy a dormir. Parece que el hueco seguirá allí un milenio o dos, hasta que encuentre algo con que llenarlo. Voy a surcar el cielo de una hostia y veré las estrellas:
☄️☄️☄️☄️✨✨✨✨
💫Qué raro💫 pese a todo lo que dije aún... Recuerdo...✨ aquél poema que me dedicó Methode.
Tus ojos son como dos soles que giran en torno a mi corazón (por qué?)
Tu sonrisa de salitre, tu lengua de plata, espada afilada que atraviesa mi destino y lo divide en dos como una historia de amor (por qué...)
Si el tiempo es la quimera que sujeta las cabezas, tu existencia es el mármol por el que los pies reposan (basta, es ridículo)
La muerte es esa mujer enlutada que espera al final (Con qué intención? Al final de qué?)
yo soy el que roba para tu cabello un ramillete, como una pulgada en tus mejillas lo deposito,
mientras duermes
Un beso,
Ahora la mariposa posará,
cerca de tus labios,
Para siempre
Un pat, pat, pat.
Lernen, Übel, Denken, Methode
Flamme
Renlen...
*Tsk* Frieren, qué daño me has hecho





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